Hace casi dos años, ante la furia de la retirada española de Irak, varios grupos estadounidenses (casi todos de la derecha pura y dura) exigieron el boicot de productos españoles hasta que ZP volviera a recuperar el sentido común y en lugar de enviar tropas a lugares donde no hay casi terroristas ya (Afganistán) las mandara de vuelta a Irak.
El llamado que pasó casi desapercibido, no era nada nuevo. Se exigió un boicot de productos franceses y alemanes debido a la pasividad de ambos para invadir a Irak, y cuando México se mostró remolón para apoyar a Bush en su operación táctica, la Casa Blanca decidió nada menos que cancelar las festividades del Día de la Hispanidad. Ironía de ironías.
Ahora la cadena de supermercados francesa Carrefour (que tiene inversores de Dubai) ha decidido boicotear todos los productos daneses a raíz de la publicación de una caricatura sobre Mahoma en Dinamarca.
Hago un inciso aquí para señalar que cualquier publicación europea se hubiera andado con mucho más cuidado si la caricatura llega a ser sobre Jesucristo, pero me parece un caso claro de libertad de expresión.
Existe un derecho a boicotear, y moralmente pueden tener sus fundamentos. Pero de eso a esperar que funcionen es una cosa muy distinta. De hecho, endurecen y radicalizan el punto de vista contrario. Algo así pasará en Dinamarca, y pasó en Francia y recentemiente en Cataluña.
Como gesto de indignación, vale. Como táctica para lograr convencer, es casi nula, porque invita a la intimidación. ¿No sería mejor escribir o llamar a un productor de quesos daneses y preguntarles su opinión al respecto de la controversia? Sería un pressing mucho más inteligente y productivo.
Los dos buenos ejemplos que me vienen a la mente a la primera de boicots que han funcionado tienen que ver con el transporte público: la huelga de tranvías de Barcelona en 1950 y la de autobuses de Montgomery cinco años más tarde.
Ambos tenían una indignación y meta concretas: equiparar las tarifas a las de Madrid y suprimir las normativas racistas, respectivamente. Ambos exigieron gran sacrificio a los boicoteadores (la de Montgomery duró un año) y tenían de plano enorme apoyo entre una inmensa mayoría de los usuarios o consumidores del producto. Y ambos casos son locales.
Por lo demás, es una cuestión de orgullo. Estados Unidos lleva boicoteando oficialmente a Cuba desde hace más de 40 años y el famoso «bloqueo» ha sido absolutamente contraproducente. Es un gesto simbólico, pero muy poco más.
Yo, confieso, boicoteo. No compro en Wal-Mart ni en Exxon ni Citgo, no viajo a Cuba, etc. Son gestos personales y para mí simbólicos. Me ayudan a vivir conmigo mismo, pero dudo mucho que sirvan de algo.
Pero ojo, los directivos de esas empresas o países han tomado pasos concretos para hacer algo que me disgusta. No son comerciantes que debido a que están en un país o región cuya política o publicaciones no me caen bien, entonces les hago mi boicot.

Comentarios ( 4)
El boicot, simbólico o no, es una de las maneras civilizadas de reaccionar cuando siento que el vecino me ha insultado u ofendido (a mí o a mis ideas, creencias, o incluso mi familia). Se pide una disculpa, se reacciona en consecuencia. Lo que manda huevos son las embajadas quemadas. Se olvidan de que esa ley islámica que prohíbe representaciones gráficas de Mahoma carece de toda relevancia en occidente. Si no les gustan nuestros periódicos, que no los lean. Dentro del respeto universal que nos debemos como buenos vecinos, aquí el límite de nuestra libertad de expresión lo siguen marcando nuestras leyes y no las sensibilidades foráneas. Qué miedo lo políticamente correcto. Y qué miedo también cagarse las bragas ante los violentos como mi presidente ha hecho con la cartita de hoy. No sé si hoy habría cojones de publicar Los Versos Satánicos, y eso me da vergüenza.
Por Peter | 6 de Febrero 2006 a las 10:01 AM
Y lo triste es que lo moderno, según aquel mismo partido político, era apoyar la publicación de aquella curiosa novelita de veinticinco páginas contada en un tostón de quinientas...
Y lo peor es que los países tan indignados e incendiarios no sólo no muestran respeto por las diversas creencias e increencias del corrupto occidente, sino que dentro de sus fronteras las persiguen impunemente.
Amén de los meses de retraso entre las dichosas caricaturas (¿hay alguna URL donde verlas?) y las virulentas reacciones: ¿algo que ver con los contenciosos de Irán y Palestina?
Por Juveanl | 6 de Febrero 2006 a las 04:57 PM
superafavor del boicot positivo: propongo grandes atracones de galletitas danesas de mantequilla.
Por Alfredo | 12 de Febrero 2006 a las 05:23 PM
Los Boicots y las guerras siempre lo sufren los mas débiles y dejan un mal sabor de boca que pueden durar muchas generaciones.
Si un producto cae en picado , el trabajador que depende de una nomina cada mes se aguantara por un hilo , si tiene entre 16 y 39 años tiene mucha mas facilidad de sobrevivir pero si supera esta edad lo tiene muy crudo para curtirse profesionalmente.
Su entorno familiar y sus amistades serán un poco menos felices .
Si es una victima del terrorismo o de una guerra , el odio es tremendo y pasar a ser candidato a terrorista por el resto de su vida biológica es muy fácil y gratuito.
La Guerra es una masacre de gentes que no se conocen, para provecho de gente que si se conocen pero no se masacran.
Des de Girona un abz
Por Joan | 25 de Febrero 2006 a las 08:08 AM