Javier pregunta algo en los comentarios que al principio confieso que me ha mosqueado un poco pero que luego he visto con más lucidez:
porque será que siempre nos acaba gustando alguien lejos de nuestro entorno. No es acaso posible encontrar a la persona deseada en el vecindario. No sabemos buscar o no queremos buscar.
Aparte de mí, creo que la pregunta va dirigida al grupo de personas que le suele pasar estas cosas, principalmente el subconjunto de los automarginados: los que no nos sentimos a gusto en nuestro entorno y nos solemos apartar.
Mi anécdota favorita de los ciberromances era, hasta hace poco, el de una señora que trabajaba en el mundo de la publicidad de Nueva York. Dejó todo para irse a vivir con una monja que hacía labores caritativas en Bolivia. Me lo contó René Jordán hace tiempo y no sé qué le habrá sucedido a ambas mujeres.
El mes pasado comentaba algo parecido sobre la ínsula de Internet y ahora lo puedo extender a mi grupo de raritos. La red nos ayuda a encontrar otros como nosotros, se convierte en nuestro filtro. No hay que salir en sociedad para ver qué pasa, sino que elegimos cómodamente, pulsando una tecla, obtener una relación de gente aparentemente afín.
Lo que hacemos con esta lista de gente depende (yo he conocido en persona a nada menos que a 13 individuos, en varias ciudades muy lejos de la mía; tengo, sin exagerar,a otras 40 en todo el mundo pendientes de conocernos), pero ahí está. Es normal que este tipo de personas vivan fuera de nuestros barrios.
El resto de la gente, que tildaré de «normal» por utilizar algún adjetivo, conoce a sus futuros seres queridos como siempre: en fiestas, centros de enseñanza y de empleo, o mediante amistades.
Ellos, amplia mayoría, no tienen problemas en encontrar a su persona querida en el vecindario o en una excursión a Roma. Y les envidio, porque sería más fácil. En mi ejemplo particular, y ya Carlos lo puede afirmar mejor que yo, el amor de lejos no está chupado.
Quizá haya algo que no veo localmente, y repito, no tengo las herramientas para hacer esa búsqueda y hallazgo a nivel municipal, por así decirlo. Pero también me abro plenamente a este mundo cibernético en el que descubrimos, y esto es un conocimiento vital, que no estamos solos.
Abrí con un comentario y cierro con otro, el de César, que acaba de firmar mi libro de visitas con este comentario esto:
Nunca antes habia escrito, aveces sigo pensando que todo esto no es real,me refiero a internet y a todo lo que conlleva (joer y eso que tengo 29 años) tan solo decir, gracias ¿por que? Pues no lo se, por ser tan natural, por ser tan lanzado, o tan tonto vete tu a saber... No se, vivo solo, estoy solo, bueno tengo un hijo que veo dos dias por semana y finde si y finde no, y de repente me pongo a ver pelis y veo que tienes buen gusto y sentido del humor... Y de repente veo que realmente no estoy solo que hay mucha gente, y con mas amplitud de miras que los tipicos estereotipos (auno no se si deberia mandar esto) pero aun asi gracias¡¡¡
Bienvenido al club.

Comentarios ( 2)
A mí me está ocurriendo un caso curioso con un muy amigo mío: nos vemso casi todos los fines de semana, las familias se divierten, peeero en un par de cosas en las que tenemos divergencias de opinión la conversación se "atasca" y hay que buscarle salida airosa. Sin embargo, el correo, mis comentarios en su blog, etc. discurren plácidamente.
Por otra parte, el par de amistades de la red que creo tener ya tienen un sitio propio en mi corazoncito.
Por Juvenal | 22 de Febrero 2006 a las 07:33 AM
Aish, que bonito!
Por Nobuko | 2 de Marzo 2006 a las 11:28 AM