Ayer tuve una discusión con una editora a la cual respeto sobre el papel del CCL aniversario del nacimiento de Wolfgang Amadeus Mozart.
Yo apoyaba la idea de que se hiciera algo grande para conmemorarlo (que por cierto hizo nuestro diario miamense y ex empleador mío):
- Claro que se debe conmemorar. Fue un genio de la música, justo después de Bach.
- Pero esto no es Salzburgo.
- No es Salzburgo, pero Mozart es universal.
- Entonces habría que hacerlo por otros músicos.
- No necesariamente, ¿cuántos componían con calidad a los cinco años? Mozart compuso una ópera a los 13 años.
- ¿Pero eso qué le importa a [nombre típico de lectora]?
- Le puede dar la curiosidad y cuando vaya a una tienda de CDs o esté en Napster o E-mule y vea algo de Mozart, lo oiga.
- No sé...esto no es Salburgo.
- Claro, Salzburgo es una ciudad preciosa, pero Mozart es universal.
De esto apenas salió frustración. Pero para los novatos de Wolfgang no recomiendo la distorsionada película Amadeus (ayer el Telediario de TVE se empeñó en poner varias secuencias de la misma con el insufrible Tom Hulce por alguna razón perezosa para ilustrar la crónica del aniversario), sino estas composiciones:
Sinfonías: 40 y 41 (Júpiter).
Conciertos instrumentales: El 21 para piano, y el de clarinete.
Música incidental: Eine Klein Nachtmusik.
Ópera: Las bodas de Fígaro y La flauta mágica.
Con eso se puede desarrollar un buen sentido de Mozart, y creo que dará hambre y curiosidad para más cosas.
P.D. Quizá el único compositor clásico que se le acercó a Mozart en precocidad (aunque en este caso, adolescente) fue Mendelssohn. Su obertura Sueño de una noche de verano es exquisita, y muchos creen superior a lo que Mozart componía a esa misma edad: 17 años.
Y ya puestos en posdatas, a Mozart se le catalogan las obras según el catálogo efectuado por Ludwig Köchel en 1851, por lo cual todas sus obras se clasifican en ese orden (K. 621, K. 185). Salvo por Bach, que utiliza el complicado Bach-Werke-Verzeichnis (o BWM), el resto de los principales compositores clásicos son catalogados por su número de obra u Opus. Fin de la condescendencia y pedancia.
