Josh se fue ayer a vivir a San Diego, empezando su vida de cero con un excelente empleo, y a 3.450 kilómetros de Miami. Desde la separación hace ya casi seis meses, hemos tenido un contacto divergente en todos los sentidos de la palabra.
Es curioso cómo dos personas que están en la yunta de la pareja pueden seguir trayectorias tan distintas una vez que se rompe el equipo, ya sea teórico o práctico.
A veces con acrimonia, a veces con resignación, ambos hemos tomado medidas en estos 170 días acostumbrándonos a ser otra cosa que lo que éramos. Todavía no hemos llegado, y ahora todo entra en un proceso de criogenia. Le deseo que le vaya bien, y que encuentre su norte de nuevo, esta vez en el oeste.

Comentarios ( 1)
Ya lo escribió Ovidio: “el amor entra en el corazón por la costumbre y con la costumbre se olvida: quien pueda fingir que está sano, sanará”.
Por fmop | 31 de Diciembre 2005 a las 08:32 AM