Hace algunos años, cuando empezó a sonreírme la diosa de la economía, adquirí el dicho de que el dinero es energía, va y viene. Lo importante son otras cosas adyacentes, no la cantidad de metálico que se tiene.
Mi situación actual me recuerda a una escena tensa de la película El aviador, cuando Howard Hughes está en la opulenta casa de los padres de Katherine Hepburn, y menciona el tema monetario.
- Señor Hughes, a nosotros no nos importa el dinero.
- Eso es porque lo tienen.
Los daños sin seguro son muchos, y en fin, tener que correr con los gastos de la casa por completo cuando hace cuatro meses pagaba la mitad no me hace mucha gracia. Estoy seguro de que saldré del agujero, pero bueno, para hacer la paráfrasis de Groucho Marx: «¡Costará tanto!»
