Hace un par de semanas estábamos en un café de la Calle Amberes de Ciudad de México, cuando vimos a dos chicos jovencísimos (no tendrían más de 21 años) intercambiarse cartas de amor manuscritas. Deberían conmemorar alguna fecha o plazo de tiempo juntos, pero el caso es que el momento me pareció entrañable no solo por el gesto de por sí, sino además por que estaban ambas escritas a puño y letra.
Y entonces me pregunté, ¿desde cuándo no escribo una carta a mano? Antes solía redactarlas, aunque cada vez que pillaba una máquina de escribir, prefería mecanografiarlas. Ya con la venida de los ordenadores y su ocupación total en mi vida, escribir algo con bolígrafo me parece caduco. Muchas veces hasta descargo el PDF original para evitar escribir con letras de molde.
La razón es que tengo una caligrafía espantosa, y ese gen lamentablemente no lo heredé. A mi abuelo Manuel, recién llegadito de de Conil de la Frontera (Cádiz), le dieron empleo en un taller y garaje del Madrid de Alfonso XIII por su excelente letra. Este dato choca un poco al principio, pero hacía falta alguien que mantuviera los libros de contabilidad perfecta y majestuosamente legibles.
Mi padre, que también tiene una caligrafía muy bonita, siempre me increpaba a escribir bien, y me supongo que se horrizaba al ver mis letras deformes y desiguales. Por otra parte, siempre insistió en que estudiara taquigrafía y mecanografía, y salí del QWERT POUIY hasta las narices. Pero por lo menos aprendí lo suficiente para hacer la transición a una PC sin muchos traumas.
Pero hay cosas que no cambian. Con mi amigo Alejandro de Barcelona, con quien mantengo una correspondencia epistolar desde hace casi 20 años, de vez en cuando se da el gusto carroza de fechar los e-mails como si fueran cartas. Por lo cual, el cuerpo del emilio siempre empieza con el formato de, «Barcelona, a 7 de septiembre de 2005..»
Por lo cual, creo que escribir algo prolongado a mano se ha convertido en mi mundo informático como el rasgo supremo de lo íntimo en cuanto a comunicación escrita se refiere.
