Hoy he ido al local recién inaugurado del monstruo. Hace más de dos meses que abrió, y decidí darme un garbeo. No compro casi nunca en Wal-Mart porque me parece que destruye a los negocios locales suplantándolos con un centro de difícil estacionamiento y productos baratos de importación.
Esta nueva superficie, que tiene por lo menos 20 mil metros cuadrados de planta, ya tiene problemas de aparcamiento. Lo gracioso es que vende mucho de todo pero no hay profundidad ni gran variedad. Me limito a recorrer algunas de sus filas y aunque me tienta comprar cosas, me resisto.
Lo que salva a este nuevo monstruo es que quizá resucite a un centro comercial venido bastante a menos, como es el de la 163 Street. Hace menos de veinte años era el mall más importante de la zona, pero mucho ha llovido desde entonces. Quizá el monstruo lo resucite, aunque francamente lo dudo. La gente viene por los precios bajísimos ($1,24 por trece perchas...¿por qué empaquetar perchas con ese número tan nefasto?) y la suerte de cualquier local anexo dependerá de lo barato que sea.
