Anoche mi hermana Marta tardó casi hora y media en llegar al Aeropuerto a recogerme, y otra hora en dejarme en casa. Generalmente se suele recorrer ese trayecto en una tercera parte del tiempo.
A una semana del paso de Wilma, hay casi un millón de personas sin luz, más de 1.100 semáforos en la zona de Miami-Dade que no funcionan, y la cosa se pone peor a medida que se avanza hacia el norte, donde el huracán se ensañó más.
Ver los daños en casa parece surreal, un árbol de mangos que parecía inamovible (un tronco de más de un metro de ancho) y una valla clavada a 1.80 de altura y con hoyos de hormigón de medio metro, levantada como si fuera un acordeón. Ya me alegro de no haber pasado Wilma aquí.


Comentarios ( 1)
Bueno, puesno ha sido tan malo... una valla y el arbol (Además, reconócelo, ¡que no te gustan los mangos!) ¿Los perros están bien?
Y que sabes de Glen? No creo que le haya pasado nada, pero le escribí y aún no he tenido respuesta. Bueno, un besazo
Por Geyper | 2 de Noviembre 2005 a las 11:25 AM