Hoy el gobierno de Estados Unidos ha decidido que después de detener y mantener incomunicado a uno de sus ciudadanos por más de tres años y medio, van a presentar cargos formales en su contra. La noticia parece buena a primera vista: EE.UU. cede ante el sentido común y decide tramitar por vía ordinaria un proceso penal.
José Padilla, que «solicitó entrar a un campo de entrenamiento terrorista» (eso es irrisorio, o por lo menos lo parece) será procesado por supuesto terrorista.
Pero el gobierno de Bush no lo hace por bondad o iluminación súbita, sino por frío cálculo: Padilla estaba apelando su caso en el Tribunal Supremo, que con buena probabilidad hubiera fallado a su favor. Al sacar a Padilla de su prolongado limbo jurídico, el gobierno se ahorra un dictamen del Supremo que diga que no tiene derecho a hacer lo que ha llevado a cabo con este hombre.
Lo peor es que han pasado más de tres años desde que un ciudadano de Estados Unidos, nativo, perdió todos sus derechos. Las voces que han reclamado su libertad han sido pocas y tímidas. Algo que debería haber estremecido los estamentos jurídicos fue abordado con aire casual.
La peor ironía, la más cruel, está en el encausamiento en sí de Padilla. Esto está en el auto redactado por la fiscalía federal:
Un encausamiento es sencillamente una acusación. Todos los acusados tienen la presunción de inocencia hasta y si es que se determina su culpabilidad en un tribunal.
40 meses más tarde, claro.
Por cierto, si a Muhammed Alí le dejamos de llamar Casius Clay hace décadas, creo a Padilla se le debe referir por su nuevo nombre: Abdullah Al Muhajir.

Comentarios ( 2)
no estoy de acuerdo primo; alguien que pide ingreso en un campo de entrenamiento de terroristas, merece lo que le ha pasado. El estado de derecho es un traje muy estrecho para las nuevas formulas del terror.
El resultado es que en Usa, el pais mas deseado por estos energumenos, llevan ya varios años sin sufrir atentados.
Por Roberto | 23 de Noviembre 2005 a las 02:15 PM
Estás partiendo de la base de que el gobierno de Estados Unidos no se equivoca. Por lo tanto, si dice que Padilla pidió ingresar en esos campamentos, debe ser cierto.
Además del caso de Irak, que demuestra que EE.UU. es más que falible, puedo mencionar a las decenas de personas que han pasado años en Guantánamo, en un limbo parecido, hasta que al gobierno de Bush se le ocurrió soltarles porque ya no eran peligrosos. Palabras de la administración, no mías. Se ve que ser terrorista en estos casos es como el yogur: tiene fecha de caducidad. Uno de estos casos ha sido el de Mamdouh Habib, un taxista detenido por equivocación en Guantánamo durante casi tres años.
En otras palabras, meteduras de pata. No te tengo que decir que el derecho está para dirimir y esclarecer, y también, en una dimesión reducida pero importante, limitar los excesos de la fiscalía.
Que Padilla sea un energúmeno y un posible terrorista, perfecto: QUE SE DEMUESTRE EN UN TRIBUNAL, que los de Estados Unidos no se destacan precisamente por su clemencia. El lunes se descubrió que Rubén Cantú, un chico de 17 años, fue ejecutado por un delito que no cometió. Estoy seguro que en su momento, al enterarse de la acusación, alguien también diría que Cantú merecía morir.
En cuanto al post hoc ergo propter hoc del final de tu comentario, pues bueno. Esto está sin demostrar, aunque me parece que a Al Qaeda le resulta más fácil el desplazamiento hacia Irak para matar a soldados de Estados Unidos y a iraquíes inocentes.
El país que más mano dura ha tenido con los terroristas ha sido Israel. Bastante más, y sin embargo, no le tienen mucho miedo. Respeto, quizá, y odio ni se diga.
Todo esto lo añado porque quiero que Padilla se pudra en una cárcel si es culpable. Pero que se demuestre, no que me lo diga un gobierno que se equivoca bastante de cuando en cuando.
Por Emilio | 23 de Noviembre 2005 a las 02:43 PM