He llegado a Houston a las 7, pasé aduana sin problemas pero el agente de inmigración me hace casi un interrogatorio. Se ve que tiene el tiempo para hacerlo: el aeropuerto está prácticamente vacío,y el 50 por ciento de los viajeros somos miembros de la prensa.
La autopista hacia el centro y sur de la ciudad está igual de vacía, y aunque los centros comerciales tienen sus luminosos encendidos, todos los aparcamientos están vacíos. Algo parecido ocurre con el centro ciudad.
Cuando llego al hotel, pegadito al Reliant Center, me dice el gerente que no habrá servicio de limpieza hasta el domingo. Qué remedio. Por el momento parece que va a pasar al norte de la ciudad, pero con estas cosas no se sabe.
