Se llama Katrina, y viene con mala leche. Es una tormenta tropical que ha surgido prácticamente de la nada, y tocará tierra el viernes a unos 40 kms. al norte de mi casa. Genial. Cuando lo haga será huracán.
Y de repente se forman las colas en las gasolineras, se agota el combustible, y los supermercados se quedan sin agua embotellada. La sicosis del huracán es tan efímera como intensa. Mañana a estas horas ya no podremos salir por la lluvia. Si tengo suerte, no me quedaré sin luz. Lo irónico del tema es que el viernes venían a instalarme las ventanas especiales contra tormentas. Jajaja.
El fenómeno de este año en lo que huracanes se refiere ha sido que han cobrado intensidad inusitadamente. En cuestión de 12 horas, Emily tuvo un aumento de vientos de 140 km/h a 217 km/h. Algo parecido ocurrió con Dennis. Cualquiera que ha vivido un huracán tropical conoce esa diferencia: es lo que radica entre lo dañino y lo mortífero.

Comentarios ( 2)
Uh! ¿No hay demasiados huracanes últimamente? ¿O es lo normal por ahí?
Por Nobuko | 24 de Agosto 2005 a las 07:49 PM
Te han tocado todos, ¿eh? Coincido con que sí es normal por allá... Yo viví 3 años en Cancún y nunca me tocó uno. En fin, suerte.
Por Ayotl | 25 de Agosto 2005 a las 09:08 AM