Creo que hubo tres momentos malos, el primero fue justo antes de que pasara el ojo de Katrina por mi casa. Las verjas, fijadas al suelo con hormigón, se tambaleaban casi más que las ramas.
Ya se había ido la luz hacía rato, pero el viento pasa con furia. Es uno de esos sonidos que se pueden oír mil veces en las películas, pero cuando los oyes de cerca sencillamente te pone los pelos de punta. El silbido incensante, retumbando contra tu casa.
A las 6:15 pasa el ojo del huracán por mi casa. Calma chicha de repente. No hay lluvia, no hay viento. Apenas unos nubarrones. Me estremezco, porque sé que en este caso, los peores vientos vienen en la esquina sureste, la que cuadra precisamente con mi casa.
Me preocupo mucho, tengo las ventanas, las que iban a cambiar por fin mañana, hechas polvo. Sobre todo las del dormitorio. Los perros me miran con ansiedad, buscando en mí una paz inexistente. Decido acostarme, me duele la garganta y ha sido un día muy largo.
La furia de Katrina se siente otra vez, la ventana del dormitorio tiembla sin cesar. Pero no tengo miedo, es un momento zen: si se cae, si el viento la descuajeringa, ya veré lo que hago. Es algo que no puedo controlar.
De repente me llama mi madre. Eric, que se estaba quedando en casa de unos amigos muy cerca de mi casa, vio el ojo y decidió que había pasado lo peor. Sin conocer nada del fenómeno meteorológico, de la dinámica de un huracán que siempre contiene los peores vientos alrededor del ojo, se decide ir a casa de mi madre.
Sin consultar. Sin avisar. Sin batería en su móvil. Estoy a punto de salir a buscarle, ¿pero por dónde? ¿Qué ruta ha tomado? Iba a dejar primero a una amiga en su casa, eso lo sabemos, pero, ¿dónde vivía la amiga?
Ya no puedo dormir. Casi a las dos horas y media de haber salido, me llama sano y salvo.
¿He dicho alguna vez que no me gusta esta ciudad?

Comentarios ( 1)
Jope, vaya susto. En fín, nada, el jueves ventanas nuevas, no? Brrr.
Por Nobuko | 27 de Agosto 2005 a las 10:24 PM