De pequeño era lo que se decía un niño llorica. Tenía una tendencia a llorar cuando las cosas iban mal, o me regañaban cuando metía la pata. Como las cosas a veces no iban nada bien y me equivocaba cada dos por tres, pues el llanto era continuo.
Mi amigo Manolito decía que parecía una damita cuando lloraba. A mi padre no le gustaba nada, y con estas pautas crecí y me hice hombre de cuerpo. Las advertencias de que los «hombres no lloran» estaban y están en todas partes, desde las canciones tontainas hasta la advertencia del propio amigo íntimo Felipe: «llorar es un símbolo de gran debilidad».
Cuando dejé de llorar, dejé de ser expresivo; una vía de dar a entender mis sentimientos, tanto para mí como para los demás, se cerró. Me hice huraño y tajante, ridículo y cobarde. La vida me acabó dando la razón, y mi padre, en una situación extrema, también: «Cada vez que quiera desahogarme, voy a llorar. No voy a dudarlo más».
Todo esto sale a colación porque he tenido dos semanas difíciles por varios motivos que no voy a poner aquí. Y anoche decidí ver Mar adentro (suficientemente mal está esperar a verla hasta ahora; peor aun es reconocerlo). Mi prima Laura me la había regalado en España, y después de intentar por todos los medios verla en el formato europeo descodificado, me tuve que comprar una copia nueva.
Además de lo que estoy viviendo, y de la sencilla fuerza de la película, me acordé de Narciso, buen gallego como pocos. Falleció hace dos semanas, y aunque era de la sierra lucense y no de la costa coruñense, los paralelos eran muchos. En el minuto 45 empecé a llorar y casi no paré hasta el final.
Este episodio podría verse como algo personalmente horrible, pero fue todo lo contrario: una catarsis que parecía escrita por el mismo Aristóteles.
Ah, y Alejandro Amenábar es un genio. Me da orgullo decir que salí a comer con él cuando era un director desconocido y presentaba Tesis en Miami.

Comentarios ( 3)
Lo sé. Me pasó lo mismo, en toda la película. Y también lo creo un genio.
Por Ayotl | 10 de Julio 2005 a las 10:36 PM
"En la felicidad, vivimos.Y en el dolor observamos la vida." Jose Narosky
¡Animo PRIMO!
Roberto
Por Roberto | 11 de Julio 2005 a las 02:22 PM
¡Qué crueldad innecesaria decir a los niños "los hombres no lloran". Yo también tuve mi ración de crianza antiemotiva. De hecho, una racha que hace no demasiado tiempo pasé sin posibilidad de llorar fue considerada por mi terapeuta como una regresión. Ahora he vuelto a mi lágrima fácil. Hace un par de días estuve en una boda emotiva por causas varias y allí lloró hasta la concejala que casaba a los novios. Quizá es que nos estamos civilizando como sociedad.
Por Juvenal | 12 de Julio 2005 a las 07:08 AM