Ayer en Univision, para el programa Primer Impacto, la corresponsal de Madrid siguió la línea típica norteamericana de cubrir ambas partes de la noticia sobre el matrimonio. Pero era un reportaje claramente tildado y festivo: al final, acabó transmitiendo desde Another Life, en la Calle Pelayo, rodeada de banderines del arco iris.
La pareja gay elegida era de dos osos, uno con la camiseta azul del cuerpo de la Policía. Después se fue a la Puerta del Sol a entrevistar a los manifestantes. Salió un señor treintañero con buena pinta, y de repente dijo con su tono más chulo posible: «Lo voy a decir en cámara y no me importa. ¡Es una cosa del diablo!» No pude reprimir una sonrisa.
