José María Calvo publica el miércoles en El País un reportaje titulado El peligro de enredarse con asuntos de la CIA. Aunque hace buenas entrevistas, Calvo se dedica casi siempre a resumir, como buen corresponsal, lo que pasa en Washington. Pero mete la pata con un nombre.
Robert Novak es un columnista del Chicago Sun-Times, y uno de los más famosos de Estados Unidos: lleva casi 44 años publicando su columna política, y aunque de derechas, es uno de los más respetados y temidos en Washington. Por eso me decepciona que Calvo meta la pata al escribir su apellido como Novack (parece ser que no se acuerda tampoco de la actriz Kim), sino que además le cambia el nombre de pila de Robert a Michael:
Uno de los elementos más desconcertantes del caso es que nadie sabe si el periodista que escribió el artículo que está en el origen del caso, Michael Novack, ha sido citado a declarar....en The Washington Post la identidad de Valerie Plame, agente de la CIA y casada con el diplomático Joseph Wilson. Wilson pensó que alguien de la Casa Blanca se lo había dicho a Novack.
Esto puede parecer nimio, pero no lo es: Novak es bastante conocido en el lugar donde Calvo reporta, e invita a la pregunta: Si Calvo se ha descuidado al escribir el apellido (una de las reglas sagradas del periodismo es publicar bien los nombres), ¿en qué más lo ha hecho?
