Una de las búsquedas más constantes en mi web, además de gordos, feos y penes torcidos, es sobre Dyango. Al cantante le he entrevistado dos veces, y la verdad que me pareció entrañable desde un principio. Es de casi la misma generación que mi padre, y creció en la dura posguerra barcelonesa.
La primera vez, la entrevista produjo el artículo Dyango, modestia aparte.
La segunda vez que me senté con él, hablamos durante dos horas para que me contara su vida. Junté todas las frases en una breve serie que apareció en tres entregas en el Nuevo Herald. Pongo la transcripción aquí, borrando mis preguntas para que no se vean mucho las costuras, e hilando comentarios en los lugares necesarios para que tenga mayor coherencia.
