Desde que empezó a actuar y dirigir hace ya casi cuatro años, Josh siempre tiene este fragmento en las biografías de los programas del teatro: «Gracias a mi marido Emilio por...» Y los programas son una constante en el mundo del teatro comunitario. Aunque no haya dinero para iluminación, siempre lo hay para imprimirlos porque tienen bastante publicidad.
Hoy por primera vez tuvo un incidente. Después de la función, una señora se le acercó, verificando primero que no había ningún tipo de error tipográfico colosal.
- ¿Esto de lo de Emilio es usted?
- Sí.
- ¿Y por qué pone que es su marido? En Florida no se pueden casar.
- A mí no me importa, para mí es mi marido.
- Pero no es legal. No sé cómo puede poner algo tan controvertido en un programa de teatro.
- Para mí no es controvertido, señora.
- Pero lo es. No entiendo como una función patrocinada por el municipio puede tener esto en su programa.
- Esta compañía de teatro es privada, la función no la patrocina el municipio.
- Pues no entiendo cómo lo pueden tener. No puedo apoyar a una compañía de teatro que permita esto.
Josh no dijo nada más por ser diplomático, pero le afectó. Idiotas, como bien dice Peluche (y yo), hay en todos lados, ¿pero por qué tienen que aflorar más por este asunto?
Aun así, hace falta echarle narices para hacer lo que la señora hizo.

Comentarios ( 2)
Menuda guarra.
Por Nobuko | 13 de Junio 2005 a las 07:47 AM
Yo hubiese dejado la diplomacia para otro momento y le hubiese dicho a la señora esa "mire, deje de fastidiarme y vaya a tomarse la dosis de hormonas que le toca y un lexotanil" y deje de andar p`reguntando estupideces vejuca.
Por Ed. | 13 de Junio 2005 a las 05:57 PM