En España hablé varias veces con mi primo Roberto sobre la tragedia de la experiencia humana: no poder transmitir nuestros conocimientos empíricos a los demás, pues nadie escarmienta en piel ajena.
A mi amigo Miguel Ángel, que vive en Santo Domingo, a veces le mando mensajes subliminales en este blog, o casi siempre por messeneger. Pero sencillamente me ha gana'o: me contesta en su columna en el diario El Caribe, envolviéndolo además dentro de una narrativa de la desesperación, y metiendo en el saco además a su editora:
...siento escuchar su agradable voz, diciéndome: «Miguel, eres un jovencito de 21 años con una vida hermosa y prometedora por delante».
Chapeau, monsieur. No quiere decir que tengas razón, pero más elegante, imposible.

Comentarios ( 3)
Por otro lado si tuviesemos la capacidad de evitar nuestros golpes a traves de lo ajenos, no viviriamos nuestra vida con el guion que se merece.
Un abrazo primo
Por Roberto | 14 de Junio 2005 a las 05:21 PM
Me alegra que te des cuenta que lo escribí pensando en ti. Sé que nunca enteras mis razones para estar desesperado y triste, pues desde lejos la vida se aprecia de otra manera. Estás en las gradas, Emilio. ¿Por qué no bajas al terreno de juego?
Por Miguel Ángel | 14 de Junio 2005 a las 08:45 PM
¿Bajar al terreno de juego? Demasiadas cornadas me dio ese ruedo, Miguel Ángel. Ahora estoy en otra liga, más afín con mi experiencia y vida. Nunca te digo que no estés triste, sino que sigas.
Por Emilio | 14 de Junio 2005 a las 09:19 PM