Esta cita la encontré en CNN después de escribir el post que sigue, pero me parece un encapsulamiento perfecto de la mentalidad que describo. El sacerdote está hablando de que las encuestas, incluyendo la del Centro de Investigaciones Sociológicas del año pasado (en la cual el 66,2% de los encuestados españoles favorecía el matrimonio homosexual):
«Entonces [en los años 30] la mayoría del pueblo también respaldaba a Hitler al igual que ahora la mayoría respalda esta ley. En serio, con el paso del tiempo destruirá la moralidad en España y Occidente» - José Ramón Velasco, en declaraciones a CNN.Según la archidiócesis de Madrid, José Ramón Velasco Franco es el vicario parroquial de El Salvador, en Leganés. Parece ser que el señor cura no se acuerda que sus jefes en la Iglesia firmaron el Concordato de 1933 con don Adolfo, propiciando su estabilización en el poder. Su cita, señor Velasco, demuestra que la Iglesia también se equivoca.
Pues el Foro de la Familia tuvo su manifestación en Madrid, y a todas luces demostró que tienen poder de convocatoria. Las cifras de la participación, en contra del matrimonio homosexual, varían según el medio y la fuente:
El Mundo: Una multitud.
Agencia EFE y El País: Decenas de miles
Delegación del gobierno: 166.000
The Associated Press: Cientos de miles.
AFP: 300.000 en una nota, 500.000 en otra.
La razón: La familia y un millón más (?).
Los organizadores: Millón y medio.
Y el ABC tienen un lapsus freudiano: «A las seis en punto de la tarde, la gran serpiente humana...»
La razón y el ABC traen testimonios siniestros de cómo la Guardia Civil desvió aposta a nosecuantos autobuses que iban a la manifestación. La Benemérita, brazo activo de la agenda homosexual. Si el Duque de Ahumada levantara cabeza...
Me encanta el doublespeak utilizado, digno de Orwell: el retorcimiento dialéctico es como si abusadores domésticos se manifestaran a favor de la unidad familiar.
Ya he dicho que obviamente tienen todo el derecho, y en esta manifestación ha quedado claro un dato: somos menos que los heterosexuales. Y no todos están de acuerdo, ni mucho menos, en darnos igualdad en el matrimonio.
Si lo estuviesen, no hubiera habido tanta controversia, y la ley se hubiera aprobado hace años. Pero no, se logró mediante muchas manifestaciones como la del sábado en Madrid, enorme empeño de cientos, sino miles de activistas, durante decenas de años.
La diferencia, claro, es que no queremos quitarle nada a nadie, sino recibir lo que nos corresponde. La otra parte utiliza esas mismas palabras para construir su sofisma y en efecto negar algo a un grupo reducido de personas.
En otras palabras, si tú te casas, qué bien. Pero si yo me caso, qué mal. Tarde o temprano una buena parte de la gente que se opone a esto verá que no es el fin del mundo, ni de tan siquiera el matrimonio. Nos echarán la culpa de todos sus males a partir del mes que viene, pero en una institución en franca decadencia, no se le puede imputar dicha decadencia a aquellos que están dispuestos a adherirse y no son permitidos. Eso es como culpar del desgaste de una casa a la persona que quiere comprártela. El tiempo nos dará la razón más todavía. La razón, nunca.
