Son cosas que me repatean. Algunas son informáticas, otras no tanto. Pero como me han pasado en los últimos días, las pongo.
1. Enviar un mail personal con solicitud de confirmación de lectura. Si trabajas para una multinacional, vale. Pero enviarlo indiscriminadamente en un correo personal es excesivo.
2. Añadir a una persona a una lista de contactos del MSM para únicamente preguntarle «¿cómo está el clima en Miami en diciembre?».
3. Ídem, pero luego no acordarse. Y hacer la pregunta «¿quién eres?» cuando te encuentras con la persona que agregaste (hacen falta dos confirmaciones para ser agregados, la del interesado y la tuya, pero yo siempre la doy).
4. Enviar una foto mayor de 1024x788 (en realidad, superior a 800x600) sin optimizarla, enviando un fichero de 1 MB (por regla general no se debe enviar fotos superiores a 125KB, salvo que te las pidan). Para lo primero, recomiendo Irfanview, para lo segundo, JPEG Optimizer. Ambos son gratuitos. Si no tienes ni pajotera idea de lo que quiere decir optimizar un JPEG, recomiendo este tutorial (o este de Adobe).
5. El robo de imágenes y su consecuente ancho de banda. Lo prohibo en mi web, pero si me lo pides, lo concedo con mucho gusto.
6. Regalar algo prescriptivo, o que encanta a quien lo da. Agradezco mucho que utilices el concepto «si me gusta a mí, te va a gustar a ti». Hace 20 años regalé un disco de Mecano (Entre el cielo y el suelo) a mi hermana Marta. Pensé que le gustaría, pero aborrecía a Mecano, cosa que no supe hasta mucho después. A mí me encantaba, y por lo tanto me lo acabé quedando. Tendría que haberme currado más los gustos de mi hermana.
7. Las excusas que no lo son. Se dan sobre todo en la vida pública, y suelen formularse así: «pido perdón a quien se haya ofendido». Pues vale, pero aparte de pedir perdón por ofender, tienes que reconocer tu error. Si se analizan este tipo de excusas, la contrición está ausente.
8. Escribir un correo electrónico con varias puyas para que respondas, haciendo una alusión indirecta a la compasión. Cuando les contestas, ni las gracias.
9. Pensar que uno es gilipollas y que se olvida de las cosas (ejemplo, por parte del comentarista Carlos Muñoz en este post).
10. Las personas que te llaman porque están aburridas en el coche, y que te dejan nada más llegar: «hablamos luego, que he llegado».
11. Los que hablan de la espiritualidad y la eternidad del alma, de las parejas astrales, y que por otro se obsesionan con los gimnasios y curiosamente, tienen cuatro parejas seguidas que ganan mucho dinero y les pagan todo.

Comentarios ( 4)
Aish, me siento identificada en algunos de los puntos... xD
Por Nobuko | 27 de Junio 2005 a las 09:21 PM
Aish, pero con otros no, eh. Digamos que el 1, 10 y 11 están en la lista de "probables".
Por Nobuko | 27 de Junio 2005 a las 09:24 PM
Por cierto, ¿cómo está el clima en Miami en diciembre?
Por Peluche | 28 de Junio 2005 a las 02:28 AM
Pelu, si quieres te llamo ahora que salgo en el coche y te lo digo mientras llego al trabajo...
Por Emilio | 28 de Junio 2005 a las 10:48 AM