Anoche hablando con mi hermana Margarita, que está de visita, abordamos ese tema. Nos obsesionamos con el tema, que por otra parte procuramos poner en contexto y olvidar. Quizá no deberíamos, total, hay de mucho de qué hablar, pero no me gusta sobredimensionar nada, y además, te come el morbo. Pero son 10 años abordando el asunto como si fuera una cicatriz que aunque ya no se infecta, tampoco se borra. Y cansa. A la larga el tema es tan jodido, persistente y evolucionado que agota tratarlo aunque sea con pinzas y de lejos, quizá porque no vemos una solución positiva, o tan siquiera determinante.
Por otra parte, asombra ver la capacidad de perdón, la disponibilidad que tenemos para adorar e idolatrar. Y lo que nos cuesta bajar a los iconos de sus pedestales. Pero una vez que descienden, ya es casi imposible que vuelvan a su nicho.

Comentarios ( 1)
Precisamente en Calderón, "tema" significa 'obsesión'. ¡Que no podamos librarnos de ellos...!
Por Juvenal | 2 de Mayo 2005 a las 08:06 AM