La secretaria (y mujer) del gastroenterólogo me llama a las 10: «El doctor te llamará después de las cinco para darte los resultados». Como el viernes no le puede ver después de despertarme, pues me dejó un poco mal, sobre todo porque la señora parecía sorprendida de que me sintiera bien.
El médico me llama a las cinco y media, también sorprendido de mi bienestar. Me dice que pese a las palabras imponentes que escribió en el papelito, en realidad lo que tengo es irritación esofagal.
Ah. Le iba a decir que valiente susto me había dado, pero me callo por el alivio.
La recomendación es que siga como estoy (sin cafeína, sin alcohol, sin comida frita y sin carne roja; cenando por lo menos tres horas antes de irme a la cama). Y que tome el carísimo prilosec (omeprazol) durante un mes. Si al cabo de los 30 días me siento mal, que le vaya a ver.
«Así me hago médico yo también», comento nada más colgar.

Comentarios ( 2)
Bueno, lo de la posible hernia de hiato podía haber llegado bastante lejos, así que es un alivio que lo fundamental sea una esofagitis. El omeprazol es por ahora la piedra filosofal de los trastornos estomacales, y, claro, los alquimistas se forran a costa de los mortales.
Por Juvenal | 18 de Mayo 2005 a las 06:25 AM
Me alegro, eh. Oish, pero ahora a sentirte aún mejor!
Por Nobuko | 18 de Mayo 2005 a las 03:28 PM