Hace unos días estaba pensando que pese a todo lo que me ha pasado en estos últimos cinco meses, ha sido un buen año; así como el viaje a México fue bueno a pesar de los percances.
Entonces empecé a tener problemas al tragar, y no en la garganta, sino en el esófago. Me duele todo tipo de comida y de bebida, aunque sea una coca-cola. Mi doctora me ha visto hoy, cree que es una esofagitis aguda, y que el lunes sin falta vaya al gastroenterólogo.
¿Y si el especialista determina que no es una esofagitis? Glad you asked. «Puede ser una fisura, un tumor, cáncer, o hasta sida. Pero vamos a ver lo que dice el médico».
Y esperemos que me guste el bario. Mientras tanto, el fin de semana a base de purés y sopitas. Y si me duele mucho, o empiezo a babear, a urgencias.

Comentarios ( 1)
Tranquiiiiilo. En la inmensa mayoría de los casos es una cuestión mecánica o psiquica (mucho ajetreo, por ejemplo). Tenía un compañero que por azares era médico -digamos mejor que titulado en Medicina y amargado por no ejercer-, y, cada vez que alguien del trabajo le consultaba sobre algún dolorcillo y qué se tomaba, "diagnosticaba" un tumor maligno.
Por Juvenal | 8 de Mayo 2005 a las 02:28 PM