A veces la vida nos da los componentes y nosotros mismos nos tenemos que montar la felicidad. Estos fueron mis ingredientes para un ratito breve:
► Una noche miamense de febrero, a unos 19 grados centígrados.
► Un vehículo, preferiblemente descapotable. De serlo, con la capota bajada (ejemplo, un Mitsubishi Eclipse Spyder)
► 25 kilómetros de autopista no muy congestionada.
► Un disco favorito (como, por ejemplo, la banda sonora del El último de los mohicanos).
Combinar los cuatro es, aunque efímero, manjar de dioses. Y luego en casa, un buen zumo de chinola (también conocida según el lugar como maracuyá, fruta de la pasión o parcha).
Ayer se cumplieron 18 años desde que intenté ver un futuro por mi cuenta. La idea no prosperó hasta mucho después, pero ese 2 de febrero de 1987 puede ser tildado como el primer día de mi marcha hacia la independencia personal. Es una buena ocasión para celebrar.

Comentarios ( 1)
a mí también me duele el brazo izquierdo
Por césar | 5 de Febrero 2005 a las 07:52 AM