El problema de los fármacos modernos son sus sucedáneos y su calidad de aliviar dolor que a veces es peor que la enfermedad. Me explico: dejé de consumir vicodin tras casi 10 días de meterme pastillas.
Vicodin es un compuesto de hidrocodona (codeína sintética) y acetaminofena; un calmante/analgésico heredero del opio, vamos. La noche del lunes fue la primera sin vicodin, y tenía la lengua hecha un asco, intentando siemper mascar algo con bastantes nervios. Y un insomnio espectacular. No fue nada dramático, pero era un minimono con todas las de la ley. Anoche dormí mejor. Pero si me vuelve el dolor en el hombro, pues mi único remedio para dormir será el vicodin.
Y claro, la cortisona. Poco a poco se disipa su efecto, y vuelve el dolor y la incomidad. Mañana empiezo mi fisicoterapia, y tengo miedo de entrar con un dolor de órdago. Pero ya veremos. Podría volver a por otra inyección, pero es otra molestia ir donde el médico y la inyección en sí, por los motivos explicados el lunes. Total, que no lo voy a hacer. Y aquí radica el problema: al eliminar temporalmente todo dolor, la medicina falla porque la vuelta del dolor es inevitable, salvo una dosis constante que tendría que aumentarse a la larga de persistir la dolencia. Y es obvio que cuando vuelva, (que volverá,no me hago ilusiones), será mucho menos dolor en comparación que hace dos semanas.
No lo sentiré así, no tendré una capacidad analítica al respecto, porque no he pasado de mucho a poco dolor, sino de mucho a ninguno, para ahora volver a algo. Se haría más sostenible si se eliminara de esta dinámica la panacea temporal, aunque no se puede.
Quizá parezca una divagación codeinesca, no sé, o una queja excesiva. No lo es, pero si un recuerdo de que a veces la medicina no te da buenas alternativas. En EE.UU., 2,4 millones de personas abusan de los analgésicos recetados. He estado tentado en convertirme en uno de ellos.
