República Dominicana aprobó recientemente la llamada «Ley Sectorial de Areas Protegidas», que pese a su nombre, se encarga de destrozar zonas como el Parque Nacional de Jaragua, que incluye la fabulosa Playa las Águilas. De punto virginal tropical se convertirá en un resort más que debido a la falta de infraestructuras acabará cerrando en menos de un lustro.
Mi querido amigo Miguel Ángel Aza escribe el canto de sirena a la naturaleza dominicana en El Caribe:
Utópicos. Eso somos los jóvenes y ecologistas que nos apostamos durante días en las afueras del Congreso, rechazando la aprobación de la Ley Sectorial de Áreas Protegidas.
Perdimos la batalla. De nada valieron el encendido de velas por el "verde, que te quiero verde de nuestras áreas", ni las consignas vociferadas a todo pulmón: "¡Ley sectorial, defensa nacional!". "¡No queremos hotelitos quiero parques pa´ mis hijos!".
La Justicia nos falló. Y el "Tiene aceptable equilibrio con la conservación", de los jueces supremos, se llevó nuestra última esperanza. Ahora la exuberancia natural de Bahía de las Águilas será para los turistas del Primer Mundo y quisqueyanos de clase media.
Tendremos que resignarnos a evocar su hermosura en caracoles desolados y fotografías inundadas de fantasía. Que en paz descansen nuestras áreas.
