Lo peor de todo esto es habérselo chupado desde el lado de los medios de comunicación, cuando anoche la Casa Blanca empezó a amendrentar a las cadenas de televisión para que proclamaran ganador a Bush.
Llegué a casa a las seis de la mañana, como si hubiera vivido una pesadilla. Las palabras de Darío Moreno, catedrático de política de la Universidad Internacional de Florida, retumbaban en mi cabeza: «No puedes ganar una campaña esperando el voto de personas que nunca han votado». Y pasó eso.
Las gigantescas campañas de empadronamiento y de movilización no sirvieron para nada: la izquierda reservó casi 100 millones de dólares en ese renglón, y fue más o menos inútil.
Quizá también fue el adusto candidato, que no se granjeaba mucha simpatía ni emanaba calor humano.
Pero el principal catalista fue el miedo, compaginado con una estrategia de campaña que buscaba asquear al votante intermedio. Y Bush se salió con la suya.
Iba a comparar mis sentimientos actuales con mi estado de ánimo en 1993, cuando Felipe González se sacó un as de la manga y ganó las generales de ese año. Pero no tiene nada que ver, estoy hecho verdaderamente un asco.
Se ha embravuconado un peligroso inepto como Bush. Y no tengo muchas esperanzas de nada, salvo quizá una pequeña plegaria a Nuestra Señora de los Milagros de Ohio. Dudo.
Quizá sea el fin del partido republicano, porque la orgía de abuso de poder que viene ahora se celebrará en un momento crítico para el país. No soy nada optimista. Nada. Ojalá me equivoque. Pero si Bush hizo todo lo que hizo con una minoría del voto popular, ahora tiene rienda suelta. Y no tiene reparo alguno en utilizarla.
Y toda causa que no sea de derechas, desde la justicia social pasando por los derechos gays y el aborto, se va a ir a tomar por culo estos cuatro años. Mejor no sigo, me estoy haciendo mucho daño con esto. Apenas he dormido dos horas, y estoy muy deprimido.

Comentarios ( 3)
Cuatro años pasan volando, Emilín!!!!
Por Isis | 3 de Noviembre 2004 a las 03:58 PM
Consolémonos. Tampoco es que Kerry fuera a darle la vuelta al país o a la periferia imperial.
Lo que es más, si lo hubiera intentado se habría quedado con la política de gestos (vacíos) que estamos padeciendo en España, incluso con involuciones (la vuelta a los errores -admitidos en privado por los jerifaltes- del reformado sistema educativo, por ejemplo, con la vaga promesa de que estará lista la nueva ley antes de final de curso).
Quién sabe si sus segundos de a bordo se ponen manos a la obra con la inaudita destrucción de empleo (por primera vez desde Hoover) y los recortes sociales los frena la misma masa semimovilizada que no ha llegado a emitir voto pero que puede rebelarse en un momento dado. Y el Partido Republicano querrá poner a un nuevo hombre dentro de cuatro años, por lo que no es imposible que vayan poniendo sordina a las sandeces de este patán.
Es desagradable que ganen los adversarios de tu opción, sobre todo cuando la has sopesado y estás convencido, que no alienado.
Por aquí, algún micrófono privilegiado, independiente pero sectario, por llevar la contraria a ZP, andaba contentísimo de la victoria de Bush, cuando si mirara un poco mejor el posible programa de gobierno se vería más reflejado en Kerry.
Y, a todo esto, con Kerry "quemado", ¿no podría haber una nueva oportunidad para Dean?
Por Juvenal | 4 de Noviembre 2004 a las 12:00 PM
Seamos claros: los 55 millones de votos que recibió Kerry eran en su mayoría de castigo contra Bush. El país ha caído en una serie de esquemas binarios que es difícil deshacerlos.
Dean no tiene oportunidad alguna después del famoso grito. El futuro de los demócratas es Hillary Clinton, John Edwards y Barack Obama.
Por Emilio | 4 de Noviembre 2004 a las 02:52 PM