En mi coche, dando por traste a la supuesta imparcialidad profesional, tengo una pegatina del señor estropajo. No es nada fuera de lo común, pues cada vez veo más en la calle, señal de que estas elecciones van a ser más reñidas todavía de lo que parece.
Hace dos semanas, un señor, aparentemente ebrio, me empezó a gritar desde su camión: «¡quita esa mierda de Kerry!» Le saludé como si me hubiera deseado muy buenas noches, pero ya un poco cabreado, frené en seco. Fue emocionante porque me siguió durante dos manzanas, cabreadísimo.
Hoy al salir de la oficina, un grupúsculo de personas que cumplen a la perfección el perfil del votante del señor Bush en Miami (hombres de origen cubano de unos 35 a 45 años) celebran un conciliábulo al lado de mi coche. Hablan de Vietnam, de cómo Kerry es un pelele de La Habana y Osama Bin Laden y todo lo demás. Se callan cuando me ven llegar, pero uno, el más gordito y bajito (lo cual no es decir mucho) me dice en tono semienfurecido: «¡Él va a perder!» Muy instructivo.
Pero lo mejor fue cuando recogí un bulto en la central de UPS en Hialeah, reducto cubano. Tardaron unos 10 minutos en entregarme el paquete. Yo esperé leyendo una revista, pero una señora mayor, cubana (otro perfil que favorece al presidente) decidió pasar el tiempo quitándome la insidiosa pegatina.
Pillarla in fraganti fue surreal, algo sacado del otro mundo. La cara de fastidio que puso no se debía a que había sido descubierta, sino porque no iba a poder extraer el adhesivo.
- Señora, ¿qué está haciendo?
- Ese tipo es comunista...comunista.
Si no lo hubiera vivido, no me lo creería tampoco.

Comentarios ( 1)
ay... mi siempre bien amado Miami...
Por geyper | 18 de Octubre 2004 a las 09:30 AM