Como en el caso de Elián González, estoy un poco harto de las elecciones. Faltan 48 horas para que Estropajo (creo) gane los comicios y ya las aguas vuelvan a su cauce. Estoy harto de evitar conversaciones con derechistas y aguantar las tonterías de los reaccionarios de oficio en la oficina cuando aparece el vídeo de Osama bin Laden: «Seguro que quiere que Kerry gane».
Soy bastante pesimista sobre los próximos cuatro años, me parece que Irak va a ser un conflicto insoluble, que la economía de Estados Unidos está en un descenso y que en fin, no se aproximan buenos momentos.
Ya todo depende de una oleada del voto negro: si sale, casi monolítico, adiós a Bush. Si se queda en casa en Florida, Pensilvania y Ohio, tenemos W. para rato.
