Faltan dos benditas semanas para que se acaben estas elecciones, y aunque este vaticinio se mueve en márgenes muy estrechos, me atrevo a pronosticar hoy por hoy que Bush no va a ser reelegido. Repito, el margen será muy cerrado, pero rotundo: Estropajo ganará las elecciones.
La razón es sui generis del sistema electoral estadounidense, tan complicado y binario. Como dije aquí hace casi 14 meses, el presidente no ha sobrepasado, ni de broma, el 51 por ciento de aprobación, tan necesario para obtener la victoria. Las encuestas acaso le dan el 48 por ciento.
Estropajo, mientras tanto, se beneficia de una historia electoral que dice que entre los indecisos, el 80 por ciento suele votar contra el titular del puesto. La estrategia de Bush, en cierto modo desesperada, es reducir y atacar tanto a su oponente que el electorado se asquee y no vote. Pero dudo que ocurra.
Puede, incluso, que Bush gane el voto popular. Dará igual, John «Estropajo» Kerry será el próximo presidente de Estados Unidos el 20 de enero.
