Entre la orgía de pleitesía rendida a Ronald Reagan en su muerte, me topo con este comentario de Larry Kramer, uno de los activistas seropositivos más radicales:
Nuestro asesino ha muerto...mató a más gays que cualquier otra persona, incluyendo Hitler... Hitler sabía lo que hacía, ¿cómo no lo iba a saber Ronald Reagan?
Al principio me parece algo extremo, ordinario y hasta de mal gusto hablar así de un hombre tan venerado (hasta ahora CNN ha dedicado por lo menos 20 horas a la muerte, Fox se está convirtiendo en All-Reagan) y recién fallecido.
Reagan fue una persona con un tenue control sobre sus subordinados, permitiendo los desmanes de Oliver North, John Poindexter y cía. que daban a entender que sus fueros eran superiores a cualquier ley escrita. «Hay que abusar de la ley porque sino vienen los comunistas...y abusan de la ley de verdad».
Bien, además de negociar con terroristas para conseguir nada menos que armas. los prosélitos casi acaban en la cárcel (Bush padre los indultó a toditos). Y una comisión presidida por un republicano de Texas, John Tower, dio a entender que al presidente le hacían falta niñeras más responsables.
Total, que Reagan ofreció su primer discurso sobre el sida en mayo de 1988. Para ese entonces se había muerto el 58% de los 38.000 infectados: 20.849. Esto de por sí es una vergüenza, una tacha gigantesca en su historial.
Pero entonces me topo con las transcripciones de varias conferencias de prensa del portavoz oficial de Reagan, Larry Speakes. No sólo defiende la ignorancia de su jefe sobre el sida, sino que además se atreve a hacer chistes e insinuaciones de maricones con los propios periodistas:
Conferencia de Prensa del 11 de diciembre de 1984, con Larry Speakes, portavoz de la Casa Blanca.Periodista: ¿Va a hacer algo el presidente sobre la prevención [del SIDA]?
Speakes: Lester, no le he oído comentar nada al respecto. Lo siento.
Periodista: Entonces, ¿no ha expresado una opinión sobre esta epidemia?
Speakes: No, pero debo confesar que no le he preguntado nada al respecto (Risas).
Periodista: ¿Le podrías preguntar?
Speakes: ¿Te has hecho tú la prueba? (Risas)
Y ahora, claro, me doy cuenta por qué a Kramer le hierve la sangre y dice cosas como: «Ojalá se hubiera muerto antes de ser elegido».
