Mi abuela solía decir que prefería a un malo listo que a un bueno tonto. El problema es que cada vez me estoy topando más una variación de ambas: el malo tonto.
Creo que el malo tonto tiene la suerte de la segunda parte de su combinación, y por eso, inexplicablemente llega lejos con su torpeza.
El listo te la hace buena, y te deja con cara de panoli, intentando averiguar cómo es posible que te haya hecho la maldad. El tonto, sin embargo, irrita por no solo lo obvio que es con su maldad, sino por la torpeza con la que la desempeña. Quizá sea una degeneración de la humanidad, pero últimamente los malos tontos me están poniendo a flor de piel.

Comentarios ( 2)
nuestras abuelas debian ser de la misma escuela... en casa siempre he oido lo de "que dios nos libre de un tonto, que de los listos ya nos libramos nosotros"
Por Geyper | 12 de Junio 2004 a las 08:14 AM
¿Y qué decir del malo tonto que, aprovechando una posición ventajosa, se dedica a despanzurrar todo lo que pasa por sus manos? La estulticia humana, cuando se convierte en principio de organización, y empieza a devorar, es una bestia con la que no hay manera de luchar... o al menos de eso nos convence.
Por Juvenal | 13 de Junio 2004 a las 06:21 AM