Creia que me iba a ir al otro barrio a la entrada del Parque Nacional de Arches, en una esquina remota de Utah. Me sali de la carretera, cayendo mi coche en una fosa dos o tres metros mas abajo. En el albor del dia, creo que fue un animal, digo creo porque ya no estoy seguro de nada. Pero aparte de las hematomas en ambos brazos producidas por la airbag (bolsa de aire), el parabrisas resquebrajado y probable siniestro total del coche, sali ileso.
Crei tambien que me habia llegado la hora en las dunas del Parque Nacional de Great Sand Dunes. Habia que cruzar un arroyo casi helado, y andar un kilometro en la arena hasta las dunas. En ese momento comenzo una gigantesca tormenta de arena, que me acribillo y a la vez me helo el cuerpo. Por unos instantes pense que me iba a quedar como la mujer de Lot, convertido (o forzado) en una especie de estatua de arena con relleno humano. Pero no, logre salir.
Tambien temi que me llegaba la hora cuando apenas una hora mas tarde, se me ocurrio trepar por el sendero a Zapata Falls, unas cataratas remotas en el de por si remoto Valle de San Luis, un gigantesco altiplano de Colorado donde apenas crecen los cactus. El empinado sendero de medio kilometro trepaba 400 metros, y llegue a la base de las cataratas con el corazon a mil y con la certidumbre de que en cualquier momento me entraba el ataquet, como dice mi madre.
Pues tampoco.
Pero al llegar a la base del rio, vi dos cascaditas insignificantes. Me dije que esto no podia ser, y me percate del estruendo que provenia dentro de unas cuevas. No hay sendero por ninguna parte. Estoy cansado, al sol le quedan minutos, y hace frio, sobre todo con mi camisa y pantalon corto. Me aventuro entre las piedras, a tientas en pleno riachuelo. Como en cada catarata, hace frio en sus cercanias. Pero lo que emana de Zapata Falls es puro aire artico.
Con terquedad, sigo. Tendria que haber desistido hace tiempo, pero ya estoy tan cerca, me convenzo, que seria deshonroso darse media vuelta. Al final, dentro de la gelida cueva, veo fluir a media catarata. La otra mitad es un tempano de hielo. Intento mantener el equilibrio entre las piedras para sacar una foto, y me caigo de bruces. Me pego un golpe en la pierna, duele con cojones. Y de repente estoy mojado, helado, con un dolor infernal en la pierna, y solo.
Ya sin importarme nada me meto en el agua del rio, salgo en la orilla donde entre y procuro bajar a paso ligero. La pierna me duele, pero sigo, no tengo el lujo de parar mucho, me quedaria pajarita. De milagro llego al coche. Tengo los zapatos y calcetines chopados, pero aqui estoy.
Y me doy cuenta que hay que estar loco para hacer lo que hago, para lanzarme por estos caminos de Dios para vivir estas aventuras y desventuras concentradas. Me vino lo mismo a la cabeza hace 13 anyos, en una remota curva de la frontera haitiana. No he cambiado mucho.
Estoy aqui porque el viernes por la noche se gradua Justin, el hermano de Josh, y he aprovechado para hacer el miniviaje. Opto por no contar esta aventura a Josh, me va a gritar. Despues de lo del coche, no me va a dejar pasar una.
