Hace dos semanas me cambié de gimnasio a uno que me queda un poco más lejos pero que tiene más instalaciones. El precio total supone un ahorro, y tiene mejores instalaciones, incluyendo una piscina. Además, como es parte de una cadena, puedo ir al que tengo al lado de la oficina y así evito el atasco.
Lo más curioso del tema es que no me atraen tanto sus equipos, ni sus pistas de squash-racquetball, de baloncesto, piscina, jacuzzi o sauna. Lo que verdaderamente me fascina es su exprimidora.
Es un cacharrito de unos 40 centímetros de alto, con forma rectangular. Si abres la tapa interior, hay un colador. Ahí depositas (increíble) el bañador mojado. Cierras y empujas la tapa por 5 y 10 segundos, y el bañador sale seco.
Una idiotez, pero simpática. Ya hasta se ha resuelto eso.
