Hoy entrevisté a José Hernández, uno de los seis mil que se han ido a casar a San Francisco.
Lo hizo el Día de San Valentín, cubriendo en la madrugada anterior los 650 kms. entre Hollywood, donde vive con su marido, y San Francisco. El primer milagro fue que estaban casando los sábados porque varios funcionarios municipales donaron su tiempo. Asombroso de por sí. Pero al parecer fueron bastantes.
Después tuvieron la ceremonia en un pasillo del juzgado, porque ese día casaron a casi 500 parejas, y tuvieron que rechazar a muchas.
«Era un momento muy emocional, yo estaba llorando a ríos y mares, fue algo íntimo, donde se sintió el calor humano, principalmente de la comunidad gay y lesbiana. Por todas partes había gente llorando», me contó. Y al ver sus fotos, se me salieron las lágrimas de alegría. Y te das cuenta que hay algo normativo que entiendes perfectamente en tu vida.
En fin, la nota tiene las fotos a un costado.
Ephemera tiene un gigantesco álbum de fotos de recién casados cuando salen de las puertas del ayuntamiento de San Francisco. Lance Arthur también hizo un fotoensayo, Authenticity tiene un montón de fotos y una de ellas demuestra cómo el ayuntamiento de San Francisco se convirtió en una fábrica de matrimonios. While City también tiene un ensayo interesante. Han hecho un póster de una de esas fotos.

Comentarios ( 6)
Decían esta mañana por la radio que Arnold Termineitor ha pedido que se paren las bodas entre homosexuales porque representan "un peligro para el orden civil". Lo más irónico (si es que puede haber ironia en este caso) es que lo diga alguien que ya ha firmado una sentencia de muerte.
Y mientras, por esta España nuestra, obispos y diputados del PP empeñados en que se prohíba el derecho de adopción a parejas homosexuales, después de que se haya reconocido a una pareja de lesbianas navarras el derecho a adoptar a los hijos de una de ellas.
Hay días en que es bastante imposible sentir respeto por según qué gentuza que tenemos alrededor.
Por Ferran | 21 de Febrero 2004 a las 06:20 AM
Quizá por vivir a caballo entre los dos países (al menos, psicológicamente), me resulta interesante el carácter paralelo de este tema en EE.UU. y España. Me explico, mientras que yo, aquí en NY, podría adoptar a los hijos biológicos de mi pareja, en mi país me lo prohibirían. Por otra parte, aquí no me dejan casarme o legitimizar de ninguna otra manera mi relación de pareja, mientras que en mi Gijón natal nos ofrecen la opción de convertirnos en "pareja de hecho", o sea, civil union. Me parece fascinante que los dos países estén viviendo estos procesos paralelos y haciendo hincapié en dos aspectos diferentes. ¿Es curioso, no? Seguro que hay alguna explicación histórica-sociocultural que se me escapa...
Por Pato | 22 de Febrero 2004 a las 11:17 AM
Ni son todos los obispos ni es la voz de toda la Iglesia>EKKLESÍA ('asamblea'). Hay muchas dudas y muchos interrogantes cuando se escriben ciertas cosas. También presiones de los sectores "duros", que se apoyan en situaciones coyunturales y en una tradición que cuenta con una fuerte base popular (no es este trozo del ciberespacio una muestra exacta de toda la sociedad, y lo sabemos). Es más, en el famoso "Directorio" de la Conferencia Episcopal se pueden leer muchas cautelas a la hora de la práctica. También frases demasiado tajantes y poco/nada justificadas, lo sé, me lo he leído de cabo a rabo. Pero si no hubiera otras opiniones ya en la Conferencia, ¿no habrían sido mucho más tajantes e inmisericordes?
Por Juvenal | 26 de Febrero 2004 a las 07:49 AM
Por cierto, acuerdo total ante la obscenidad que supone firmar una sentencia de muerte y ponerse a moralizar sobre qué parejas pueden unirse y cuáles no, y su repercusión social, como si la venganza institucional fuera un mecanismo de armonía social. Para defenderse del criminal más abyecto, basta a una sociedad moderna mantenerlo apartado.
Por Juvenal | 26 de Febrero 2004 a las 07:55 AM
Tiene razón Juvenal, no es la voz de la iglesia... si se remite al significado etimólogico que nos da. Pero sí es la voz del órgano de la Iglesia (institución) encargado de definir la líneas de actuación de la Iglesia (institución) y de recomendar esas líneas de actuación a los católicos. Y es más grave cuando esa línea de pensamiento, es refrendada al cabo de dos días por un ministro (y ahora no hablo de las adopciones, sino del asunto de la seguridad social que se sacó de la manga el "ministro" Rouco Varela y dos días después argumentaba "monseñor" Montoro).
Y si hay otras voces en la Conferencia, porqué no se las oye? No les causa ningún dilema ético que la línea oficial sea contraria a lo que ellos piensan?
Aunque reconozco que fui demasiado generalizador y simplista.
Por Ferran | 29 de Febrero 2004 a las 06:58 AM
De acuerdo en líneas generales, Ferran. Las voces disidentes no se escuchan si no hay un poder consolidado detrás. Partidos políticos, asociaciones de vecinos, Academias, Colegios Profesionales, ONG's, etc., parecen hablar con una sola voz cuando comunican algo "al exterior". Extraña lógica esta del ser humano.
Por Juvenal | 29 de Febrero 2004 a las 03:08 PM