El 1 de enero, como muestra un poco cutre de mi vida, me planté en el gigantesco centro comercial de descuento Sawgrass Mills a hacer mis compras anuales.
Odio ir de compra (a menos que sea de libros, comida o música), no tengo la afinidad de probarme cosas y modelitos durante horas, ni aguanto a los que lo hacen. Por eso, todos los años voy temprano a Sawgrass, que tiene excelentes precios, y en una orgía consumista, me compro toda la ropa para el año.
Cuatro horas y media, 15 camisas, siete pantalones, cuatro pares de zapatos y $450 más tarde, todo listo. Y no me pruebo nada para ver cómo me queda, eso sería una pérdida de tiempo.
Dios mediante, no vuelvo a pisar una tienda de ropa hasta el año que viene.

Comentarios ( 1)
¡Menos mal!, creía que era un bicho rarísimo. Curiosamente, al contrario que muchos, lo único que me gustaba del Servicio Militar era llevar uniforme: Dos-tres combinaciones de ropa, según situación, y listo. Eso sí, el resto de las cosas que traía consigo...
Una de las poquísimas cosas que me gustaría de estar en lo más alto de una organización sería tener un "asesor de imagen", más bien un alguien que me dijera qué me pongo. Así fuera smoking por arriba y tutú con calentadores rosa por abajo. Bueno, tampoco eso. Preferiría vestir de empleado de funeraria.
Por Juvenal | 10 de Enero 2004 a las 04:27 AM