« «Nos iban a recibir con flores y bombones» | Principal | Sin ganas de escribir »

En memoria de Frankie

El teléfono sonó temprano, y se encendió la contestadora automática...

«Emilio, soy R., es para decirte que se murió Frankie, el hijo de don Raimundo». Aunque era un sábado, me levanté corriendo, y me fui a casa de Raimundo. Era un ex Guardia Nacional de Nicargua, y miembro del último estado mayor de Anastasio Somoza, que apenas duró 48 horas. El cargo le valió varios meses en la cárcel cuando se instalaron los sandinistas. Poco después se mudó a Miami con su mujer y su hijo.

Don Raimundo, desde una posición muy humilde a la cual se adaptó (era un graduado de la Academia Militar de St. Cyr, en Francia, y de Sicología en Nicaragua), fue mi mecenas y mi guía durante varios años. Me empujó e impulsó cuando nadie, ni siquiera yo, creía en mí. Fue un segundo padre y a veces un padre a secas; y yo, tras ver su situación con el irónicamente rebelde Frankie, me di cuenta que era el hijo que don Raimundo sí quiso tener. En esa familia la relación padre-hijo no era nada fácil, y quizá por eso don Raimundo me hizo tanto caso. Pero me sorprendió la muerte súbita de Frankie, que apenas contaba 25 años.

La casa de don Raimundo estaba al lado de un cementerio, un dato que era casi siempre motivo de broma («son los vecinos más tranquilos que se puede tener»), pero que esa mañana de lluvia parecía un rasgo tétrico más. Llegué a dar mi apoyo, y don Raimundo, aprovechando un momento en el que estábamos solos, me dijo que su hijo se había muerto de la plaga del siglo XX (corría el año 1993). Por un momento creí que se refería a las drogas, pero me lo susurró en su vestíbulo: «Frankie tenía sida».

Lo peor que pasó la familia, desarraigada de por sí y en una constante pugna, fue la vergüenza y el estigma autoimpuestos. Totalmente en secreto, cobijaron a un hijo nada pródigo y casi nadie en el entorno se enteró de la dolencia y de la procesión que iba por dentro. Según don Raimundo, fue una novia venezolana quien le contagió. Por el macabro capricho del síndrome inmunodeficiencia adquirido, ella estaba perfectamente bien.

Aprovechó la confesión para contarme sobre los efectos del AZT, que le destruían las entrañas. Y del tratamiento de primera que recibió para una enfermedad que nunca ha sido entendida no sólo por la sociedad sino por la medicina en ese entonces. El final llegó de repente, en una noche de rayos y truenos.

Inmediatamente después vino la pantalla de mentiras. El chico fue velado con el ataúd abierto, dignidad negada a los seropositivos. La razón oficial, escueta e ilógica, de la muerte fue insuficiencia respiratoria. Los más curiosos no indagaron por respeto.

El cuerpo fue llevado a Nicaragua, y don Raimundo me pidió que alterara una fotocopia del certificado de defunción para borrar las cuatro (para él) escandalosas palabras. Lo hice por respeto, aunque moralmente me oponía. El dolor de la tragedia fue enorme, pero no logró sacar del armario a don Raimundo, que mantuvo el secreto (de hecho, lo mantengo yo, pues todos los nombres han sido cambiados). La vergüenza ganó una vez más.

Don Raimundo escribió un precioso panegírico, cargado de tonos nacionalistas y políticos, para ser recitado durante el entierro: «...Ahora que eres espíritu puro y que estás con en Creador, un Ser lleno de Bondad y Amor, regresas a tu Patria, hijo mío. Libre y sin cadenas de ninguna clase, vuela libre y soberano bajo su manto azul y blanco y regocíjate en todos sus rincones con la bendición de Dios. Si el Ser Supremo y Jesucristo también lo permiten, hijo mío, ruego por el reino de la paz y tranquilidad, y por el final de los odios y rencores en nuestra tierra».

Fue leído en el pueblo de la familia, un lugar rodeado de volcanes y productor de una repostería tan dulce que es casi intragable. Y donde don Raimundo había jurado no volver hasta que los piricuacos (sandinistas) se apartaran del ejército.

Después me pediría que le editara un artículo para Selecciones del Reader's Digest. «Para contar lo que pasamos. Sería anónimo, por supuesto». Nunca lo escribió.

En este Día Internacional del Sida, del que nos hemos casi olvidado en occidente, hay 40 millones de seropositivos. Me acuerdo del pánico y del oprobio moral. Pero más que nada me acuerdo de la cara descompuesta de don Raimundo, siempre tan marcial y adusto, y de su inmensa vergüenza. Cada vez que me pregunto que por qué no hay voluntad total para combatir esta enfermedad, me viene esa tenebrosa y patética respuesta.

Por eso al leer esto se me cae el alma al suelo.

Comentarios ( 2)

Si te sirve de consuelo, observa cuánta gente sencilla, sin demasiados conocimientos, confía en lo que le dicen los médicos y convive con seropositivos. Cómo de esa convivencia y vecindad se sienten ellos más beneficiados que los propios afectados. Hay otra cara del asunto. No podemos olvidar, repudiar y condenar la que estás exponiendo. ¿Sabes que tengo una amiga santa enferma? No pudo decírle que es santa porque no lo entendería, pero desde las "putaditas" que le regala el Síndrome, me hace sentir un verdadero gusano cuando la veo sobreponerse a los mil hándicaps, físicos y culturales, para hacer por los demás lo que yo, con todas mis ínfulas, no soy capaz de hacer.
Una vez expliqué en clase que la peor variante de SIDA era la cerebral: la de los que, entre la soberbiaa y el miedo, rechazan la enfermedad. Infinitamente más contagiosa, infinitamente más peligrosa por la rápida degradación del tejido neuronal. Apenas quedan un par de neuronas: una para controlar la cuestión fisiológica y otra para tener miedo, disfrazado de casi todo.

Por cierto, ya que ha borrado los comments, que el innombrable critique este también, ahora que está en plena racha maníaco-depresiva.

Archivos

* Agosto 2011 * Julio 2011 * Junio 2011 * Mayo 2011 * Abril 2011 * Marzo 2011 * Febrero 2011 * Enero 2011 * Diciembre 2010 * Noviembre 2010 * Octubre 2010 * Septiembre 2010 * Agosto 2010 * Julio 2010 * Junio 2010 * Mayo 2010 * Abril 2010 * Marzo 2010 * Febrero 2010 * Enero 2010 * Diciembre 2009 * Noviembre 2009 * Octubre 2009 * Septiembre 2009 * Agosto 2009 * Julio 2009 * Junio 2009 * Mayo 2009 * Abril 2009 * Marzo 2009 * Febrero 2009 * Enero 2009 * Diciembre 2008 * Noviembre 2008 * Octubre 2008 * Septiembre 2008 * Agosto 2008 * Julio 2008 * Junio 2008 * Mayo 2008 * Abril 2008 * Marzo 2008 * Febrero 2008 * Enero 2008 * Diciembre 2007 * Noviembre 2007 * Octubre 2007 * Septiembre 2007 * Agosto 2007 * Julio 2007 * Junio 2007 * Mayo 2007 * Abril 2007 * Marzo 2007 * Febrero 2007 * Enero 2007 * Diciembre 2006 * Noviembre 2006 * Octubre 2006 * Septiembre 2006 * Agosto 2006 * Julio 2006 * Junio 2006 * Mayo 2006 * Abril 2006 * Marzo 2006 * Febrero 2006 * Enero 2006 * Diciembre 2005 * Noviembre 2005 * Octubre 2005 * Septiembre 2005 * Agosto 2005 * Julio 2005 * Junio 2005 * Mayo 2005 * Abril 2005 * Febrero 2005 * Enero 2005 * Diciembre 2004 * Noviembre 2004 * Octubre 2004 * Septiembre 2004 * Agosto 2004 * Julio 2004 * Junio 2004 * Mayo 2004 * Abril 2004 * Marzo 2004 * Febrero 2004 * Enero 2004 * Diciembre 2003 * Noviembre 2003 * Octubre 2003 * Septiembre 2003 * Agosto 2003 * Julio 2003 * Junio 2003 * Mayo 2003 * Abril 2003 * Marzo 2003 * Febrero 2003 * Enero 2003 * Diciembre 2002 * Noviembre 2002 * Octubre 2002 * Septiembre 2002 * Agosto 2002 * Julio 2002 * Junio 2002 * Mayo 2002 * Abril 2002 * Marzo 2002 * Febrero 2002 * Enero 2002 * Diciembre 2001 * Noviembre 2001 * Octubre 2001 * Septiembre 2001 * Agosto 2001 * Julio 2001 * Junio 2001 * Mayo 2001 * Abril 2001 * Marzo 2001 * Febrero 2001 * Septiembre 2000 * Junio 2000 * Mayo 2000 * Abril 2000 * Marzo 2000 * Febrero 2000

Páginas de mi web

Personal
Quién soy
Quién soy (completo)
Iñaki
Cosas sobre mí
Circunstancias
Frases sueltas favoritas
26 de junio
Carlos
Mi madre
Mi padre
Guerritas
Fotos
Álbumes de fotos
Profesional
Entrevistados
Artículo: Carolina del Norte
Artículo: Dakota del Sur
Artículo: Shakira
Artículo: Mecano
Artículo: Kathleen Turner
Artículo: Olivier Martínez
Artículo: David Summers
Dyango: esta es mi vida
Entrevista a Dyango
Mi blog: Glosas emilianenses
Libro de visitas
English

Intereses
Clima
Máximas españolas
Mínimas españolas
España, valores totales
EE.UU. estados de la A a la K
EE.UU. estados de la K a la O
EE.UU. estados de la O a la W
Huracanes en Miami
Clima de Nueva York
Demografía
Principales municipios españoles
Principales municipios mexicanos
Principales municipios dominicanos
Provincias dominicanas
Españoles en EE.UU. Fotos
Fotografía
Ser gay
Amor gay
Cómo salir del armario
Cine gay
Citas gay
Consejos para parejas
Música mari.com

Geografía
Municipios más altos de España
Municipios más altos de México
Cartografía española
Municipios más largos
Cartografía oficial de EE.UU.
Cañón más profundo de EE.UU.
Humor
Carta a FNAC
Carta de solicitante
Chistes de Elián
Chistes gays
Chistes nacionalistas
Chistes de niños
Chistes de parejas
Chistes varios
Chistes religiosos
Preguntas del huracán
Sorpresa, sorpresa
Última hora
Fonética antigua
Nueva York
Una ciudad con dos ríos
Flushing Meadows
Metro de Nueva York
Clima de Nueva York

República Dominicana
Playas dominicanas
Valle Nuevo
Religión y espiritualidad
La Biblia
La Biblia como guía sexual
La Biblia y la homosexualidad
El fundamentalismo
El literalismo bíblico
Viajes
El Gran Cañón
Parques Nacionales de EE.UU.
República Dominicana, 1990
República Dominicana, 1991
Reflexiones sobre el viaje de 1991
Centro-oeste de EE.UU., 1998
Suroeste, 2002
Noroeste, 2002
Ámsterdam y Austria, 2003
Gran Cañón, 2003
España, 2003
México, 2003
Suroeste de EE.UU., 2004
Pacífico de EE.UU., 2004
República Dominicana, 2004
México, 2005
España, 2005
Jalisco, 2005
México, 2006
California, 2007