Hoy, leyendo el blog de Seyd (que ha vuelto a la carga, no se pudo contener en los comentarios ajenos), veo su post en inglés sobre México: Not a Mexican. Últimamente ni yo me aguanto con las cosas mexicanas (estoy soltando órales, fresas, cuates, chambas, aventar y mucho más slang chilango por doquier), pero su opinión, con esa separación fría que sólo los capricornianos pueden lograr, me da que pensar.
Los inmigrantes tenemos desarraigo, yo lo tengo por un tubo. Eres de todas partes, pero a la vez en todas tarde o temprano serás identificado como foráneo, extranjero. Hace dos meses alguien me dijo que la patria es donde pases la infancia: las calles con tus vecinos, amigos, familiares, donde siempre encajabas aunque no fuera de manera perfecta.
Una vez, cuando acabábamos de llegar a Miami, a mi hermana Marta y a mí nos mandaron a recorrer el barrio, a conocer el vecindario. Salimos de la urbanización donde estábamos, con un calor espantoso, y anduvimos casi un kilómetro hasta un centro comercial, semivacío. No había nada.
Fue en ese entonces que me dije, «madre mía, dónde hemos parado». Todo era ajeno, distante, díscolo, distinto.
Quizá por eso me ha atraído el patriotismo mexicano, porque es tan inofensivo para mí que hasta sus excesos me parecen graciosos: un lema de la Lotería Mexicana es «los mexicanos tenemos suerte, porque si no no seríamos mexicanos».
Pero al leer a Seyd, que se siente traicionado no sólo por su país de nacimiento, sino un poco también por sus memorias, te das cuenta que uno elige el país de donde nos gustaría ser, pero que en realidad lo que nos gustaría ser es extranjeros más a gusto. Y entonces me choca: no nos vamos a sentir a gusto en ningún sitio. Ya es demasiado tarde para volver, ya conozco demasiado y me he aislado donde vivo. No soy ni de aquí ni de allá.
No hay Patria. Hay solo maletas y percepciones, y el colchón donde duermes todas las noches. Y la persona a tu lado, si tienes suerte. Lo demás, son tonterías.
Me lo digo, y aunque me doy cuenta que es la dura realidad, me niego a creermelo. Mi corazón late en rojo y gualda, como el vinillo de Jerez y el vino de Rioja. Añorando, como los cubanos de Miami, un país que ya no existe. Y otros países que quizá me puedan acoger mejor.

Comentarios ( 3)
"Viva España alzad los brazos hijos del pueblo español que vuelve a resurgir.Viva la patria que sigue los pasos del azul del mar y el caminar del sol.y sigue............................... tararararararararararararararararararaRARARARA"
Primo te aclaro que no estoy borracho.Son la 8.30 de la mañana en SPAIN y termino de bañarme en cafe.Acabo de llegar de un viaje desde el corazon del mundo, Tanzania.Alli mas que en ningun otro sitio te das cuenta que las patrias son creaciones artificiales necesarias para la convivencia entre los seres humanos.Nacemos y morimos en una piramide de guetos(¿se escribe asi?)excluyentes que empieza con la familia,sigue con el equipo de futbol y termina con las fronteras de tu pais.Las incertidumbres basicas del ser humano se combaten mejor asi.
Por cierto sabias que en paises como Tanzania no existe la depresion? .........no les da tiempo para plantearse por ejemplo estas diatribas patrioticas.......sobrevivir es su reto.
Por Anonymous | 18 de Septiembre 2003 a las 03:06 AM
Perdon con la tension del himno nacional,se me olvido identificar el anterior mensaje.ES MIO,aunque supongo que lo deducirias por lo de "primo".SALUD
Por Roberto(tu primo) | 18 de Septiembre 2003 a las 03:09 AM
Gracias por lo de frío, y bien que lo soy, es mejor así... Aún sigo buscando patria tienes razón, México a mi nunca me encajo...
Por seyd | 19 de Septiembre 2003 a las 03:17 AM