Hoy he leído un editorial del Chicago Jewish News, un periódico de la comunidad hebrea de Chicago, y me he emocionado.
Pese al ataque fundamentalista árabe del 11 de septiembre, pese a la espiral de odio y violencia en su nación israelí, el editorial demuestra un humanismo y una capacidad de perdón inusitada. Pide al pleno municipal de Chicago que vote en contra de la Ley Patriot, la que da poderes semilimitados al gobierno para detener a sospechos de terrorismo:
El principio de igualdad de derechos para ciudadanos y no ciudadanos cala la tradición judía y la tradición jurídica estadounidense. Por lo tanto, como ciudadanos integrados en el tejido de este país, los judíos tenemos una responsabilidad única como herederos de una historia inmigrante para garantizar que los derechos de los no ciudadanos sean respetados hoy.
Definitivamente, los judíos tenemos un aprecio tradicional e interés en mantener las libertades civiles que nos han permitido progresar en este país. La gran fuerza del gobierno de Estados Unidos es que proporciona a sus habitantes derechos individuales innegables, incluyendo el derecho a una audiencia, el castigo en proporción al delito y el derecho a no ser encarcelado sin causa.
Estos derechos políticos modernos emanan al menos en parte de esta orden moral: «La justicia, la justicia seguirás» (Deuteronomio 16:20). Esta directiva bíblica nos enseña que tenemos que ser justos al buscar justicias. Que tenemos que buscar tanto fines justos como medios justos. La Ley Patriot se burla de estos valores.
El rabino de Chicago Arnold Wolf ha escrito elocuentemente: «hay una tradición bíblica y rabínica de buscar el bienestar de todos los seres humanos donde sea y cuando sea que nos encontremos con ellos. El vecino no judío es un ger tsedek, miembro en pleno derecho de nuestra comunidad, o un ger toshav, un extranjero que comparte nuestro lugar en este mundo de Dios sin adherirse plenamente a nuestra fe o a nuestra política. A este grupo de personas hay que cuidarlo con mucha atención».Se me saltan las lágrimas, la verdad. El texto entero en inglés se puede leer aquí.

Comentarios ( 3)
Es que, cuando se es coherente con lo que uno cree (religión, política, filosofía o lo que sea), acaba saliendo lo mejor del ser humano. Las causas y las formas superan incluso a la propia actividad.
Por Juvenal | 23 de Septiembre 2003 a las 08:11 AM
¡Chapeau por el autor!
Es una actitud admirable, me recuerda a los comentarios de Irene Villa (victima de ETA que perdió las dos piernas en un atentado) que, al ser preguntada sobre su opinión acerca del terrorismo durante la pasada tregua de ETA, pedía paz en vez de venganza.
Espero tener semejante altura moral en los momentos difíciles.
Por Syal | 23 de Septiembre 2003 a las 11:03 AM
Me ha gustado mucho. La pena es que líderes así sean tan escasos. Tan poco escuchados. Al menos, podemos mantener la esperanza. Porque el progreso del mundo se lo debemos a gente así.
Saludos,
Alfonso
Por Alfonso | 24 de Septiembre 2003 a las 04:57 PM