Estoy en la oficina, trabajando (bueno, no del todo). Acabo de llegar a México hace tres horas, y ya he pasado por aduanas, pisado mi hotel en la Zona Rosa y venido a trabajar. Estoy cansado, la altura se siente. Cuando me hice las cinco manzanas a pie entre el hotel y las oficinas en el Paseo de la Reforma, me sentí jadeante, sin aire.
Los servicios de taxi son curiosos, al salir del aeropuerto te llaman desde varios puestos, abonas la cantidad y te dan un bono. Mi taxista conducía como un exaltado (¡me encanta!), y tenía un rosario que envolvía su espejo retrovisor. El crucifijo tenía un aire más milagroso porque le faltaba la parte de abajo a la cruz. Tardó sólo 20 minutos entre el aeropuerto y la Zona Rosa, me dicen que suele ser mucho más.
Me estoy sintiendo muy bien, casi como en casa. Lo cual demuestra que en el fondo soy culo inquieto y que me gusta viajar. Está haciendo un clima espectacular y tengo ganas de irme para visitar la piscina y la sauna del hotel, que están el ático.

Comentarios ( 1)
eres homosexual, y te haceptan en tu trabajo, familia, y samigos
Por julio | 20 de Septiembre 2003 a las 08:13 PM