En este fatídico aniversario no voy a revivir los horrores por gusto, pero sí a hacer un saldo de las acciones posteriores.
- La guerra de Irak hubiera sido imposible sin el 11 de septiembre. Lo mismo aplica para las victorias republicanas en el congreso, y la política económica de Bush.
- El Washington Post de hoy trae un artículo sobre el uso del 11 de septiembre como una salsa en la política de Bush. W ha utilizado el fantasma del 11-S para razonar sus puntos de vista sobre la reforma de financiación política, recortes fiscales, el déficit, el paro y las intervenciones en Afganistán e Irak.
- Los estadounidenses se sienten más seguros ahora que hace dos años. Esta percepción será puesta a prueba por la historia del terrorismo, que nunca ha desaparecido del todo. O si no, que se lo pregunten a los israelíes, españoles e irlandeses.
- La comisión sobre el 11 de septiembre ha sido una vergüenza, con un informe descafeinado y limitado.
- Nada más ocurrir los atentados, la famila de Bin Laden fue sacada de Estados Unidos en un vuelo militar. Todavía estaban suspendidos los vuelos comerciales.
- Y un indicio de cuánto ha cambiado el país. Donald Rumsfeld hace tres días dijo una vez más que el que discrepa con el presidente Bush, ayuda al enemigo: To the extent that terrorists are given reason to believe he might, or, if he is not going to, that the opponents might prevail in some way, and they take heart in that, and that leads to more money going into these activities, or that leads to more recruits, or that leads to more encouragement, or that leads to more staying power, obviously that does make our task more difficult.
