Hoy, El Vaticano ha publicado el documento Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales, aprobado por el Papa y redactado por el cardenal Joseph Ratzinger y el arzobispo Ángelo Amato. Ratzinger es toda una fiera dentro de la Iglesia, desarrolló la tesis de que la homosexualidad es inmutable. Aunque parezca mentira, esto fue un paso adelante.
Antes que nada aclaro que la Iglesia Romana tiene todo el derecho del mundo de divulgar y aclarar su teología. Pero en este caso, va más allá. El mensaje está dirigido para «iluminar la actividad de los políticos católicos, a quienes se indican las líneas de conducta coherentes con la conciencia cristiana para cuando se encuentren ante proyectos de ley concernientes a este problema». El problema es el matrimonio homosexual, y esta es una especie de fulminación papal, que sin aportar nada nuevo («Las presentes Consideraciones no contienen nuevos elementos doctrinales»), quiere poner a raya a los políticos y la comunidad homosexual.
Además de no lanzar claras instrucciones políticas, como sí hace este documento, esperaría un mensaje humano, claro y consecuente. Lamentablemnte, dentro de la condena, hay cosas que no casan (perdón por el juego de palabras). Y de humano, nada. «Si eres maricón, no folles» (paráfrasis mía).
-Las uniones homosexuales... no están en condiciones de asegurar adecuadamente la procreación y la supervivencia de la especie humana. Sin embargo, si dos ancianos quieren profesar su amor, la Iglesia no les prohíbe el matrimonio, cuando es obvio que ya están en una edad en la que no van a procrear y la única supervivencia que les preocupa es la propia.
-Dado que las parejas matrimoniales cumplen el papel de garantizar el orden de la procreación y son por lo tanto de eminente interés público, el derecho civil les confiere un reconocimiento institucional. Repito lo de arriba, añadiendo además que en países eminentemente católicos, casi un 30% de los nacimientos son «ilegítimos». El matrimonio no es un permiso público para tener hijos.
-Hay que abstenerse de cualquier tipo de cooperación formal a la promulgación o aplicación de leyes tan gravemente injustas. ¿Injustas para quién? Si yo me caso con un hombre, ¿a quién le estoy siendo gravemente injusto?
-Referente a la adopción por homosexuales: la ausencia de la bipolaridad sexual crea obstáculos al desarrollo normal de los niños eventualmente integrados en estas uniones. A éstos les falta la experiencia de la maternidad o de la paternidad. La integración de niños en las uniones homosexuales a través de la adopción significa someterlos de hecho a violencias de distintos órdenes. Vamos a ver, los niños que se adoptan por lo general no tienen una madre y padre funcional que les puedan querer. Es el mundo, la sociedad, Dios, como se le quiera llamar, que les ha dado esa baza para jugar. Ahí radica la violencia, no en que una pareja de homosexuales les quieran adoptar para mejorar su vida, para tratarlos como hijos.
-Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio, significaría ...aprobar un comportamiento desviado y convertirlo en un modelo para la sociedad actual. Actualmente la monogamia entre parejas homosexuales es un modelo para la sociedad. Se trata de darle cobertura jurídica, ya sea plena equiparación con el matrimonio (que como bien dice Peluche, hay que estar loco para querer esas ataduras) o por lo menos un reconocimiento legal.
-El matrimonio es santo, mientras que las relaciones homosexuales contrastan con la ley moral natural. ¿El matrimonio civil es santo?
Quizá lo más cruel de todo, en un documento repleto de crueldades, es esto: «los hombres y mujeres con tendencias homosexuales 'deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta'. Tales personas están llamadas, como los demás cristianos, a vivir la castidad». Castidad, hmmm, ¿como los curas? ¿Será una hábil propaganda para reclutar curia?
Y sobre el respeto, compasión y delicadeza, en un documento que poco después, como si fuera un manual parlamentario de un partido político cualquiera, suelta: «En el caso de que en una Asamblea legislativa se proponga por primera vez un proyecto de ley a favor de la legalización de las uniones homosexuales, el parlamentario católico tiene el deber moral de expresar clara y públicamente su desacuerdo y votar contra el proyecto de ley».

Comentarios ( 8)
felicitaciones me parece que su planteamiento es claro con respecto a las posiciones obsoletas del vaticano, ha doble moral la que cubren las tejas de las catedrales y que en mas de unconfesionario han violentado a niños sin la capcidad de dicernir, uno como adulto puede vivir, lomas importante puede escoger, gracias a dios...
pocho figueroa
Por luis enrique figueroa | 31 de Julio 2003 a las 08:28 PM
Olé tus ...!
Por Marta | 31 de Julio 2003 a las 10:19 PM
... y lo peor de todo viene si echas un vistazo a las demás religiones "mayoritarias" y ves que esta es de las más "permisivas".. amosk!!!!
Bueno yo sigo opinando lo mismo, es una organización privada que puede ponerse las leyes que le de la gana. Con su pan se lo coman. al fin y al cabo para el caso que le hacemos...
Por peluche | 1 de Agosto 2003 a las 02:42 AM
No soy partidario de ningún tipo de atadura que no sea el convencimiento, puro y duro de que quieres estar con la otra persona, en cuanto empiezan a aparecer cualquier tipo de "ataduras" se establecen elementos "ajenos" a la pareja que pueden desvirtuar la relación.
Vamos, que no es que piense que tal y como están las cosas estemos equiparados los tipos de pareja sino que, tal y como están las cosas, una pareja gay es mucho más “sincera” en cuanto que quieran seguir juntos, que un matrimonio “convencional”.
Pero eso sí.. el problema es que otros, que no piensan como yo, no puedan elegir, y eso sí me jode. Pero que conste que legislen lo que legislen yo iba a seguir de “arrejuntado”.
Que ya a esta edad vestirme de blanco.. pues no me estiliza precisamente..
Por peluche | 1 de Agosto 2003 a las 02:52 AM
Ja, ja, ja! Hoy parece que estoy anti-Peluche! El problema con este documente es que no son unas normas de comportamiento para los creyentes, así en general, o para la curia: es una ingerencia en la vida política de los países, en tanto que pide a los políticos católicos, no sólo su posicionamiento en contra de nuevas leyes (cosa que ya hacen), sino también que se opongan a la aplicación de las leyes ya aprobadas. Es una institución privada, sí; pero sigue interfiriendo en la vida política de estados en los que existe separación entre estado e iglesia. Tu y yo podemos no hacer caso de lo que dice el papa o un cardenal en su nombre, pero hay quién tiene poder y sí lo hace. Y recuerdo que tenemos un gobierno muy cercano al Opus, que no es precisamente una agrupación progresista ni aperturista.
Emilio, un resumen muy esclarecedor. Saludos.
Por Un que passava | 1 de Agosto 2003 a las 06:57 AM
La iglesia es una de las mayores y mas antiguas estructuras empresariales del mundo.La homosexualidad ataca su linea terrenal de flotacion y como tal defiende los interes con la misma beligerancia que lo haria General Electric,con la aparicion de energias alternativas.Yo no soy homosexual,pero si lo fuera estaria encantado con la enorme publicidad gratuita con la que os regala la SANTA MADRE.saludotes primo y cia
Por Roberto(tu primo) | 1 de Agosto 2003 a las 08:06 AM
Niño, chapeau como siempre.
Por Alicia | 1 de Agosto 2003 a las 12:22 PM
completamente de acuerdo
y es que estamos hablando de un contrato, madita sea! un contrato! una regulación entre dos partes, por diosss, tan dificil de entender es? y la consideración y delicadeza? para con los quemados en plaza pública? y la castidad? ains, a quién quieren engañar? pero sobre todo: que se relajen un poquito, porque, a Dios gracias, pensamos por nosotros mismos!
Por jm | 4 de Agosto 2003 a las 06:37 AM