Esta mañana, en el aeropuerto de Barajas me pasa algo que despierta el espíritu de Larra. Los mostradores de las aerolíneas en Barajas están ocultos cuando no hay nadie. Es decir, si el personal no ha llegado, no sabes dónde está la aerolínea. No hay carteles o plano que te lo diga.
Total, a las 9:10 de la mañana, no hay mostrador visible de American Airlines. Pregunto en información, y me dicen que vaya al mostrador de Iberia, que está facturando a los pasajeros de American. Me parece un poco raro, pero estoy cansado y no rechisto.
En Iberia me mira el billete electrónico una chica, va a un mostrador y llama a una guardia de seguridad. «Le vamos a facturar, pero le tienen que registrar el equipaje». La guardia de seguridad, que se parece mucho a una de las guardias civiles de La primera noche de mi vida, me escolta los 200 metros hasta el centro de registro.
-Es que le vamos a registrar aleatoriamente el equipaje. Y se lo hacemos ahora que es temprano. Luego esto se llena y hay mucho follón.
-Entonces no es aleatorio. Me están registrando porque he llegado temprano. Si hubiera llegado una hora más tarde, no lo harían.
-Bueno, sí.
Me quito toda la calderilla, el anillo de bodas, la cartera y el móvil. Suspiro al ver que van en serio, que hay que vaciar todas las maletas. He hecho la mía al tuntún, sin organizar la ropa.
Me registran la primera, y cuando van a por la segunda, oigo que alguien dice «qué cagada. No sigas registrando». Soy un pasajero de American, no de Iberia, ha habido un error. No me tendrían que haber registrado. Pongo cara de cabreo, y me dicen que el personal de Iberia es eventual y «cada seis meses, pasa lo mismo». No me parece aceptable, pero lo dejo estar.
-No, si ahora seguro que me registran el equipaje también en American.
-Pues dígales que ya se lo registramos nosotros.
-Sí, seguro que se lo van a creer.
Iba a quejarme ante el mostrador de información y en el de Iberia, pero me da igual. Estoy muy cansado y tengo los oídos a reventar.
