Hoy en la comida estábamos hablando de un violador que está causando estragos por la zona. Aparte de los chistes fáciles y misógenos (que desde mi punto de vista no son nada graciosos: «Hay algunas que dejan la puerta abierta. Ja, ja», una chica comentaba que si la violaban, sencillamente diría a su atacante: «¡Aquí estoy! ¿Qué quieres hacer, violarme? ¡Pues venga!».
Eso, según ella, quitaría las ganas al presunto violador. Aunque estoy de acuerdo que la violación es más que nada un acto de imposición física, algún ramalazo sexual también tiene, por muy pervertido que sea. Total, que no se lo aconsejé. «Uy, con lo miedosa que soy yo, no lo iba a hacer».
No sé qué pensar, pues en ese tipo de situaciones la adrenalina va por un lado y el cerebro por otro. Comento que me considero un cobarde y un cagueta, pues le tengo bastante miedo a las armas. Aunque me han asaltado varias veces (en una de ellas, en un callejón oscuro de Hortaleza, casi me rajan la aorta), en una de ellas lo vi venir. Aparqué mi coche en casa, y vi que la puerta de atrás estaba abierta. Una persona lógica hubiera llamado a la policía desde donde el vecino.
Yo entré como un desesperado en mi patio, gritando a lo loco. Salió un tío por la puerta de atrás, y le chillé, diciendo que parara. Paró y se dio la vuelta. Llevaba en sus manos un calcetín y una camisa.
-¿Qué haces con esa camisa? Es mía.
-Sí, pero no la estás usando.
-¿Pero cómo que no la estoy usando, dámela? ¿Qué haces aquí?
-He venido con un amigo (señalando hacia dentro) que dice que el dueño de la casa le debía dinero.
-¡Pues vamos a ver a tu amigo!
Entré con el caco, y ya tenía el vídeo desconectado. Mi oficina estaba hecha un desastre, con papeles en el suelo y mi perra, Ellen, mirándome con cara de circunstancias.
-¿Por qué has revuelto esto? ¿Qué buscabas?
-Esto estaba así.
-Uy, pues es verdad que estaba así.
Le dije que le tenía que denunciar y que iba a llamar a la policía. Si se quedaba y daba los datos de su amigo, le dije, no le denunciaría. Pero si no estaba dispuesto a dar los datos, que se fuera. Este señor me sacaba casi una cabeza, y se fue. Al poco, tras llamar a la policía, las piernas se me derritieron. Luego vino el desfile de Josh, policías, familiares y amigos que me dijeron que estaba como una cabra.
Si el tío llega a tener una pistola, disponible en cualquier tienda de armamento miamense, probablemente me hubiera matado. Otras personas me han comentado sus situaciones límites, en las cuales también hicieron locuras de las que se arrepintieron casi instantáneamente. Perder tu vida por un video, una cartera o la compra no es plan.

Comentarios ( 2)
Desde luego...
Por Samuel | 22 de Julio 2003 a las 05:25 AM
Ay, que miedo... jajaja, NI DE COÑA hago yo eso. Me quedo quietecito en el coche repitiendo "que no me vea, que no me vea..." con los ojos cerrados ¬¬U
Por Ertai | 22 de Julio 2003 a las 01:58 PM