Llevo varias semanas obsesionado con hacer una paella, y anoche por fin me inspiré. Claro, fue una paella de nombre nada más, quizá sólo porque la hice en la paellera. Tenía que ser vegetariana, con champiñones, setas, pimientos, judías, y mucho aceite de oliva. El olor del pimiento frito con aceite de oliva me embelesa.
Sólo que claro, hay un dato, la paella acaba siendo para uno (bueno, a lo mejor hoy otra persona se come lo que ha quedado). Y la paella vegetariana para uno, que no es vegetariano, no sabe igual. Se echa de menos la paella de verdad, con mejillones, langostinos y pollo.
La cocina se me da bien, pero por lo general no preparo nada especial para mí. Parte del deleite es ver cómo le gusta a los demás. De hecho, lo apropiado es que el cocinero no coma. Esto parece una sandez, pero cuando te metes en la cocina y quieres que todo esté en su punto, es cierto. No hay tiempo para ti, sólo para los demás. La clave (y aquí hay MUCHAS claves), es saberlo disfrutar. Porque si no, al final te maldices como gilipollas: «¡qué idiota he sido! Yo preparando tanta comida y luego no he comido nada!»

Comentarios ( 1)
Hacer paella Valenciana en Miami, Bandeja paisa en Barcelona o sushi en Salvador de Bahía
Hay ciertas ubicuidades gastronómicas que delatan nuestro ser.
Lo cierto es que a pesar d emi devoción por los comensales, nunca he podido renunciar a mi pedacito de bandeja.
Por catalombia | 1 de Junio 2003 a las 11:14 AM