Hace exactamente 12 años tuve uno de los accidentes más serios de mi vida. Volqué en un jeep con tres amigos, pegados a la frontera hatiana, en uno de los parajes más remotos de República Dominicana.
Hasta ese entonces, Rubén, Quique, Jaime y yo habíamos compartido todo tipo de experiencias en un viaje increíble: brujería en un pueblo abandonado de Haití, problemas técnicos, venalidades anecdóticas, hoteles de mala muerte, langosteros cocainómanos, etc.
Parece mentira que cinco días de un viaje unan tan intensamente a cuatro personas, y fueron ellos tres (sobre todo Rubén y Jaime) los que me despertaron mi amor por la naturaleza y por el viaje semialocado a puntos casi desconocidos. A disfrutar, a vivir, a admirar todo, a ver el mundo con los ojos de von Humboldt y con las comodidades de Catalina la Grande (bueno, casi).
Debo confesar que en mis viajes solitarios posteriores (1998, los de 2002 (1 y 2) y el que he acabado de hacer por el Gran Cañón) siempre he guardado un pedacito de corazón y un espacio en mi solitario jeep para ellos. Les considero los compañeros de viaje perfecto, porque durante casi una semana lo fueron. Por supuesto, no han venido. Y me entristece mucho la separación de estas personas que durante esos días fueron prácticamente todo para mí.
Me entristece también mi ingenuidad. Quique, de cuya trifulca ya he hablado, vivió durante bastante tiempo a 16 manzanas de mi casa . Ambos lo sabíamos, pero por X o por Y (ya somos muy diferentes, ya no tenemos nada en común, mi hostilidad ante su homofobia, razones inventadas, percepciones reales o falsas, etc...) nunca nos vimos. A Jaime lo perdí en situaciones menos dramáticas (o cercanas) que Quique. Y de Rubén no tengo noticia alguna.
Quizá haya personas que nos hagan falta en un momento preciso y limitado de nuestras vidas, como Barbra Streisand, la sicóloga de Nick Nolte en el Príncipe de las mareas (cuya película y libro son sencillamente espectaculares). Hay contacto fugaz, se cubren las necesidades o se vive el momento, y se acabó. No es utilitario ni aprovechado porque cada persona lo afrenta con sinceridad, pero tiene finalidad en todos los sentidos de la palabra.

Comentarios ( 3)
Menudo susto. ^^;;;
Por cierto, Emilio, las fotos en pop-up de la crónica del viajecito en cuestión no me van.
Por Samuel | 10 de Junio 2003 a las 09:06 AM
Gracias, es que tengo que asustar un poco...ya van las fotos, las migraciones son un dolor de cabeza.
Por Emilio | 10 de Junio 2003 a las 09:25 AM
Hola ! Envienme mensajes,!!!!!!!!!!!!Putos
Por Lucas | 5 de Noviembre 2003 a las 09:33 AM