Me quedan 10 días para irme al Gran Cañón, si es que no llueve. Si llueve, tendré que modificar el viaje, pues no me podré meter por caminos secundarios. Tengo muchas ganas, me digo que apenas puedo esperar. Eso de coger carreretera y meterme en un lugar sublime sin nadie alrededor me atrae mucho. También, confeso, que me relaja mucho ir al volante y hacerme kilómetros.
Un par de personas me han pedido venir al viaje, personas que no conozco. Por un lado me opongo, por las razones obvias, y otras que no son tan obvias: cuando viajas con otras personas, tienes que ir pendientes de sus ritmos y deseos. Viajar a tus anchas significa que haces lo que quieres, donde quieres. En fin, no sé lo que haré, he pedido referencias, y ya veremos.
