Me llamaron ayer de los juzgados federales para ser candidato de un jurado. Hice todo lo posible para que no me seleccionaran, pero no me ha servido de nada, me escogieron. Lo bueno es que el proceso va a durar dos días. Lo malo es que tenemos que estar dos semanas de guardia, porque nos pueden llamar otra vez.
En teoría no puedo hablar del caso. Pero pongamos que me alegro de no ser una de las partes. A los 26 años, fue atropellado por una furgoneta, lesionando su columna vertebral. Cuatro años más tarde, intentaron matarle arrastrándole varias manzanas en un camión. Luego, le pegaron dos tiros cuando un caco robó su casa. Posteriormente, fue asaltado y golpeado por cinco personas en las escaleras de un juzgado.
Más tarde, fue encerrado en una habitación con sus hijos durante horas por una trabajadora social. Le diagnosticaron esquizofrenia, y perdió a su mujer y sus hijos. Actualmente está en la cárcel, es seropositivo, tiene herpes y le aquejan varios males que quizá describa cuando acabe todo esto hoy por la tarde. La hostia.
