
Fui a ver Los novios búlgaros con varios temores. Primero
era la larga ausencia de Eloy de la Iglesia de la dirección. Estas prolongadas pausas a veces son desastrosas (como Terrence Malik y la insufrible Thin Red Line). La segunda es que la conocida trama (chico bien conoce a búlgaro hetero, se enamora de él y se convierte en una especie de sufragador de sus excesos) se volviera tan extrema y melodramática (Almodóvar post Carne
trémula) que todo acabara como una farsa.
Mis inquietudes no tenían mucho fundamento. Iglesia ha logrado pintar una imagen tan real de un enamoramiento interesado, de una persona que sabe que se están aprovechando de él, y aun así sigue dando, que me dio miedo. Varias escenas dan en el clavo tanto que hasta me vi identificado. Aunque a veces se le va la mano en el argumento, es una película muy bien hecha y moderna.
Fernando Guillén Cuervo hace el rol perfecto del abusado que elige ser víctima pasiva al cachas de Ditran Biba, el búlgaro que tiene novia y está metido hasta el cuello en la mafia de su país. Muchos se hubieran ido por el camino fácil del victimismo, pero el de Guillén tiene una cara consciente y semifatalista, aburrido de su existencia. Biba, una especie de Jude Law eslavo, hace el papel perfecto del chulo que sabe cómo manejar a su títere, aún cuando éste se rebela.
He salido del cine enormemente complacido, no me esperaba una película tan técnicamente buena, y de un guión tan salado y a la vez verídico. A la salida varias personas comentaron: «tengo un amigo que es exactamente igual». Chapeau.

Comentarios ( 1)
La película me gustó ; pero lo que me puso a cien fué el cuerpazo de Ditrán. Las escenas de sexo lo más fuerte en el cine español.
Por Excesivo | 18 de Julio 2003 a las 06:36 PM