En un principio, la nueva bestia negra de la política exterior norteamericana parece ser Irán. Ya empiezan a sonar, levemente, los sables y empiezan las guerras de palabras.
A primera vista, sólo parece un gesto de intimidación para que la nación persa pase por el aro. Si se tienen en cuenta los factores internacionales, diplomáticos, militares y logísiticos, es casi una misión imposible contra viento y marea.
Pero este presidente se ha especializado en sacar conejos de su sombrero. Nadie hubiera dicho que iba a nombrar a un gabinete tan radical tras haber «ganado» por los pelos. Nadie hubiera dicho que iba a establecer los mayores recortes fiscales de la historia, principalmente en beneficio de la clase alta, disminuyendo una base impositiva única en el primer mundo por su tamaño: 33 por ciento. Nadie hubiera dicho que iba a salir popularcísimo tras presidir la ralentización de la economía, permitir faltas graves en la seguridad nacional que produjeron el 11 de septiembre, y generar una política ultradeficitaria para así eliminar los exiguos gastos sociales con los que no está de acuerdo. Nadie hubiera dicho hace un año que hubiera sido posible invadir a Irak en las circunstancias que lo hizo.
En fin, con este hombre todo es posible. Como dicen los ex alcohólicos, es un «dry drunk», una persona que busca otras emociones para sustituir las producidas por la embriaguez. Y toda la vida, como buen hijo de papá millonario, ha hecho lo que le ha dado la gana, no ha sufrido reveses. Para colmo, se cree inspirado por Dios, y tiene un equipo político que se concentra en un solo tema: la reelección. Este hombre me da mucho miedo. Si viviera en Irán, empezaría a cavar los refugios.

Comentarios ( 1)
Oye le has creado una categoría entera a las guerras del señor Bush, tu si que lo conoces, a como va esto será la categoría más llenita...
Por seyd | 30 de Mayo 2003 a las 12:50 AM